Enrique Benjamín Franklin

INTELIGENCIA EMOCIONAL – Enrique Benjamin Franklin

EBF

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL DESEMPEÑO EMPRESARIAL

Resumen

La inteligencia emocional juega un papel estratégico en el desempeño empresarial porque permite reconocer cómo inciden las emociones en el comportamiento organizacional para lograr una ventaja competitiva sustentable.

Antecedentes La inteligencia emocional tiene sus orígenes al explorar los ingredientes del desempeño laboral destacado. Mc Clelland propugnaba que una serie de aptitudes específicas, entre ellas la empatía, la autodisciplina y la iniciativa, distinguían a los más exitosos de aquellos que apenas se bastaban para conservar el empleo.

 

Con el ascenso del pensamiento freudiano, otra oleada de expertos argumentó que, además del CI, también la personalidad era un ingrediente de la excelencia. Hacia los años sesenta, los test de personalidad y las tipologías (el que una persona fuera extrovertida o introvertida, emotiva o racional) formaba parte de las habituales mediciones del potencial para el trabajo.

Entre los grandes teóricos de la inteligencia que señalaron la diferencia entre Coeficiente Intelectual e Inteligencia Emocional, figura Howard Gardner psicólogo de Harvard, que en 1983, propuso un modelo de “inteligencia múltiple” que fue ampliamente celebrado. En su lista de siete tipos de inteligencia se incluyen no sólo las familiares aptitudes para lo verbal y las matemáticas, sino también dos variedades “personales” conocer el propio mundo interior y la habilidad social.

En la década de los 90, surgieron alguna iniciativas interesantes. Entre ellas sobresalen las de los psicólogos Peter Salovey, John Mayer y Reuven-On. Ellos definían la inteligencia emocional en función de la capacidad de monitorear y regular los sentimientos propios y ajenos, y de utilizar los sentimientos para guiar el pensamiento y la acción.

Recientemente, Daniel Goleman ha adaptado ese modelo a una versión que resulta más útil para entender la importancia que tienen esos talentos en la vida laboral.

Qué es el coeficiente intelectual y qué es la inteligencia emocional

El Coeficiente Intelectual es la mente racional, la cual se puede definir como la forma de comprensión de la que somos conscientes.

En el cerebro hay un conjunto de sistemas dedicados al proceso de pensar orientado a una meta que llamamos raciocinio, y a la selección de respuestas que llamamos toma de decisiones. Este mismo conjunto de sistemas cerebrales actúa en las emociones y las sensaciones. Sensación y emoción ejercen una poderosa influencia sobre el razonamiento.

El término “Inteligencia emocional ” se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos; de motivarnos y de manejar bien las emociones en nosotros mismos y en nuestras relaciones.emocion

La Inteligencia Emocional requiere no sólo tener emociones sino que además aprendamos a reconocerlas y valorarlas en nosotros mismos y en los demás, y que respondamos apropiadamente a ellas, aplicando eficazmente la información y energía de las emociones en nuestra vida diaria y en nuestro trabajo. Significa manejar los sentimientos de modo tal de expresarlos adecuadamente y con efectividad, permitiendo el trabajo en conjunto, sin roces, en busca de una meta común.

Las personas que logran desarrollar sus habilidades emocionales tienen más probabilidad de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar hábitos mentales que favorezcan su propia productividad.

Una de las grandes ventajas de la Inteligencia Emocional es que se puede alimentar, desarrollar y crecer. No se trata de una cualidad que se tiene o no se tiene. La Inteligencia Emocional aumenta a medida que aprendemos y ejercitamos las capacidades de que ésta se compone, tales como la percepción reflexiva, el control emocional y la propia motivación.

El beneficio que proporciona el tener o desarrollar un alto Coeficiente emocional es que se puede percibir con mayor facilidad y rapidez conflictos en gestación, los puntos vulnerables de los equipos y las organizaciones a los que hay que prestar atención, las distancias que se deben salvar o los vacíos que se deben llenar, las conexiones ocultas que significan oportunidad, y las interacciones para mejorar las relaciones de trabajo.

Tomando en cuenta lo expuesto, podemos concluir que la inteligencia emocional es la capacidad de sentir, entender y aplicar eficazmente el poder y la agudeza de las emociones como fuente de energía, información, conexión e influencia. Es hacer, deliberadamente, que nuestras emociones trabajen en beneficio propio, de modo que nos ayuden a controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos para obtener mejores resultados.

Diferencia entre coeficiente intelectual e inteligencia emocional

Comenzaremos diciendo que la gran división en aptitudes reside entre la mente y el corazón o, más técnicamente, entre la cognición y la emoción. Algunas aptitudes son puramente cognitivas, tales como el razonamiento analítico o la pericia técnica. Otras combinan el pensamiento y el sentimiento, que son las denominadas aptitudes emocionales.

Una de las diferencias que existe entre CI y CE es que la mente emocional es mucho más rápida que la mente racional, y se pone en acción sin detenerse ni un instante a pensar en lo que está haciendo.

Por otra parte, el cociente intelectual tiene menos efectividad para pronosticar el éxito entre aquellas personas con inteligencia suficiente para manejarse en los campos de mayor exigencia cognitiva. El valor de la inteligencia emocional como instrumento del éxito se hace más poderoso cuanto más altas son las barreras de la inteligencia para ingresar.

A pesar de las diferencias que existen entre estos dos conceptos, el CI así como el CE se complementan recíprocamente; las emociones provocan creatividad, colaboración, iniciativa y transformación, en tanto que el razonamiento lógico frena los impulsos descarriados y concilia el propósito con el proceso, la tecnología con el toque. Hay otra fuerza motriz, todo indica que los valores y el carácter fundamental de una persona proviene no del CI sino de subyacentes capacidades emocionales.

Esta mejoría pone la inteligencia emocional en marcado contraste con el CI, que permanece casi fijo durante toda la vida. Si bien las capacidades puramente cognitivas se mantiene relativamente estables, la aptitud emocional se puede aprender en cualquier momento de la existencia. Por muy estable, tímida, acalorada, torpe o indiferente que sea una persona, dada la motivación y el debido esfuerzo, puede cultivar la competencia emocional.

Qué son las emociones

Para hablar de la inteligencia emocional, primero es necesario comprender claramente qué son las emociones y qué papel juegan en la vida de un ser humano Es por ello que a continuación se presentan varios conceptos de lo que significan la palabra emoción:

La raíz de la palabra emoción es motere, del verbo latino “mover”, además del prefijo “e”, que implica alejarse, lo que sugiere que en toda la emoción hay implícita una tendencia a actuar. Todas las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos han inculcado.

El Oxford English Dictionary define ” emoción ” como cualesquiera agitación y trastorno de la mente, el sentimiento, la pasión y cualquier estado mental vehemente o excitado.

De forma más sencilla la palabra emoción puede definirse simplemente, como la aplicación de movimiento, metafórica o literalmente, a sensaciones básicas.

A continuación se presentan las principales familias básicas de emociones propuestas por algunos teóricos:

Ira: furia, ultraje, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, aflicción, fastidio, irritabilidad, hostilidad, violencia y odio.

Tristeza: congoja, pesar, melancolía, pesimismo, pena, autocompasión, soledad, abatimiento, desesperación y, en algunos casos, depresión grave.

Temor: ansiedad, aprensión, nerviosismo, preocupación, consternación, inquietud, cautela, incertidumbre, pavor, miedo, terror y, en caso extremo, fobia y pánico.

Placer: felicidad, alegría, alivio, contento, dicha, deleite, diversión, orgullo, placer sensual, estremecimiento, embeleso, gratificación, satisfacción, euforia, extravagancia, éxtasis y, en extremo, manía.

Amor: aceptación, simpatía, confianza, amabilidad, afinidad, devoción, adoración, infatuación, ágape (amor espiritual).

Sorpresa: conmoción, asombro, descontento.

Disgusto: desdén, despecho, menosprecio, aborrecimiento, remordimiento, aversión, repulsión.

Vergüenza: culpabilidad, molestia, disgusto, remordimiento, humillación, arrepentimiento, mortificación y contrición.

Importancia de las emociones

La mayoría de las veces las personas pueden caracterizarse por su estado de ánimo habitual. o sea, más persistente, y por eso esto es propio hablar de individuos alegres, tristes, indiferentes, calmados, ansiosos, angustiados, etc.

Los estados de ánimo que sentimos como algo interior, siempre tienen manifestaciones externas como expresiones faciales, mímica, ademanes, actitudes, porte, etc. Además, estas mismas manifestaciones son características, es decir, que cada estado de ánimo tiene las suyas.

Ahora bien, es importante aclarar que al contrario de lo que la gente cree, generalmente las emociones no son en sí mismas ni positivas ni negativas, más bien actúan como la fuente de energía más poderosa de autenticidad y empuje, y ofrece un manantial de sabiduría intuitivas. Las emociones o sensaciones nos suministran información vital y potencialmente provechosa. Esta retroinformación (del corazón, no de la cabeza) es lo que enciende el genio creador, mantiene al individuo bien consigo mismo, forma relaciones de confianza, ofrece una guía interna para la vida, que nos orienta hacia posibilidades inesperadas, Es también una “energía activadora” de los valores éticos, tales como la confianza, la integridad, la empatía y credibilidad. No es la pericia técnica ni los estudios académicos, sino la inteligencia emocional lo que más ayudará a alcanzar la excelencia.

Nuestras emociones desempeñan un papel importante dentro del ámbito laboral, pueden proporcionarnos información valiosa sobre nosotros mismos, sobre otras personas y sobre determinadas situaciones. La clave está en utilizar las emociones de forma inteligente, que es precisamente lo que queremos decir con inteligencia emocional.

Elementos de la inteligencia emocional

Ya que hemos comprendido el significado de la inteligencia emocional y de las emociones, ofreceremos un panorama general de los elementos que componen la inteligencia emocional, los cuales podemos resumir en el siguiente cuadro y, posteriormente, entraremos en detalles de cada uno de ellos.

Elementos de la inteligencia emocional Contenido
       Conocimiento emocional Retroinformación emocional.

Valorar las cosas.

Manejar nuestros impulsos emocionales.

Automotivación.

Responsabilizarse de sus emociones.

Intuición práctica.

Empatía.

Honestidad emocional.

Energía emocional.

Aptitud emocional Presencia autentica.

El arte de la influencia.

Radio confianza.

Descontento constructivo.

Crítica ingeniosa.

Optimismo, adaptabilidad y esperanza.

Profundidad emocional Identificar nuestro potencial.

Avanzar con valor y compromiso.

Integridad aplicada.

Reconocer el lado sombrío de nuestro

interior.

Equidad.

Alquimia emocional Combatir los prejuicios.

Conocimiento emocional

Este concepto proviene del funcionamiento del corazón, el cual provee la energía que nos motiva para identificar y perseguir nuestro potencial y propósito. Se concentra en aprender el alfabeto, la gramática y el vocabulario del CE, y reconocer, respetar y valorar la sabiduría inherente de las sensaciones; es decir, percibir, valorar y expresar nuestras emociones.

Este elemento de la Inteligencia emocional está conformado por varios conceptos que son necesarios para lograr ejercer el conocimiento emocional; éste implica desarrollar varios factores, tales como:

  1. Retroinformación emocional. Consiste en reconocer nuestros sentimientos y emociones (autoconciencia).

La intuición y las corazonadas revelan la facultad de percibir los mensajes de nuestro depósito interno de memoria emocional, nuestro propio reservorio de sabiduría y buen juicio. Esta facultad reside en el fondo del conocimiento de uno mismo, y este conocimiento es la base vital de las aptitudes emocionales.

Conciencia emocional. Saber cómo afectan las emociones nuestro desempeño. Se trata de una piedra angular de la inteligencia emocional. La conciencia de los propios sentimientos y comportamientos. La conciencia de uno mismo no es una atención exaltada por las emociones, que reacciona excesivamente y amplifica lo que percibe. Se trata, en todo caso, de una forma neutra que conserva la autorreflexión incluso en medio de emociones turbulentas.

Las personas dotadas de esta aptitud:

  • Saben qué emociones experimentan y porqué.
  • Perciben los vínculos entre sus sentimientos y lo que piensan, hacen o dicen.
  • Reconocen qué efectos tienen esas sensaciones sobre su desempeño.
  • Conocer sus valores y metas y se guían por ellos.

En conclusión, si poseemos un alto grado de conciencia de nosotros mismos, podemos observarnos mientras actuamos, e influir sobre nuestras acciones para que resulten beneficiosas.

El autoconocimiento. Es conocer nuestros estados internos, preferencias, recursos e intuiciones. Ofrece un timón seguro para mantener nuestras decisiones en armonía con nuestros valores más profundos.

Autoevaluación precisa. Un sentido sincero de nuestros limites y nuestros puntos fuertes. Visión clara de lo que necesitamos mejorar y capacidad de aprender de la experiencia.

Confianza en uno mismo. Valentía que proviene del conocimiento certero de nuestras capacidades, valores y metas. Es la clave de un desempeño superior, sin ella, nos faltaría la convicción esencial para asumir desafíos. Sentirse seguro brinda esa confianza indispensable para lanzarse hacia delante o asumir el liderazgo.

  1. Valorar las cosas.Las valoraciones son las distintas impresiones, juicios, estimaciones y expectativas que nos forjamos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre cada situación. Estas se pueden ver influidas por los diversos factores que conforman nuestra personalidad (marco familiar, experiencias, capacidades y creencias), que por lo general adoptan la forma de pensamiento o de diálogo interior.

Cuando llegamos a ser conscientes de nuestras valoraciones, aprendemos de qué forma nuestros pensamientos influyen sobre nuestros sentimientos, actos y reacciones y, por tanto, a modificarlos. Si tomamos conciencia de la forma en que valoramos las cosas, podemos elevar las posibilidades de realizar juicios justos y acertados.

  1. Manejar nuestros impulsos emocionales. En este punto es importante recalcar que se está empleando el término manejar, no dominar, lo cual no es simplemente cuestión semántica, puesto que dominar implica tratar de reprimir los sentimientos por pura fuerza de voluntad que no sirve de nada y aún puede ser contraproducente y reforzar aún más el impulso. Cada emoción fuerte tiene en su raíz un impulso hacia la acción, manejar esos impulsos resulta básico para la inteligencia emocional. impulsos emocionalesEsencialmente esto significa emplear la capacidad de recuperarse rápidamente del desbordamiento provocado por un asalto emocional. Cuando manejamos los impulsos logramos una conexión más clara con las verdaderas razones de nuestro enfado y vigilamos más de cerca nuestros niveles de energía y tensión, para poder hacer frente a los retos y a las dificultades. Además, aumentamos nuestra capacidad para superar la impulsividad y guiar apropiadamente su reacción a las emociones.
  2. La automotivación. Desde un punto de vista técnico, la motivación es el empleo de energía con una dirección y un fin especifico. En el contexto de la inteligencia emocional, significa utilizar nuestro sistema emocional para catalizar todo proceso y mantenerlo en marcha.

La motivación y la inspiración energizan, no empujando a la gente en la dirección correcta como si fueran mecanismos de control, sino satisfaciendo en los demás la necesidad de logro, el sentido a la pertenencia a un grupo, la sensación de que uno controla su vida y la capacidad de vivir según los propios ideales. Esos sentimientos nos conmueven profundamente y provocan una respuesta potente.

  1. Responsabilizarse de sus emociones. La responsabilidad no es un simple estado mental, es la voluntad de prestar atención y encarar las cosas; consiste básicamente en:
  • Reconocer y sentir las emociones en lugar de negarlas o minimizarlas
  • Escuchar la información o retroinformación que la emoción brinda
  • Preguntarse a uno mismo: ¿Cuáles son los principios, valores o metas que están en juego?
  • Guiar o canalizar la energía emocional a una respuesta constructiva.

El conocimiento emocional nos exige reconocer y respetar nuestros sentimientos conservando al mismo tiempo la conciencia y disciplina para no dejarnos llevar por los vientos emotivos del momento

  1. Intuición practica.La intuición es percepción más allá de las sensaciones físicas. Está íntimamente vinculada con la inteligencia emocional. Sirve a la creatividad en tanto que percibe que una idea que nunca se había ensayado puede funcionar. También sirve de inspiración en la medida que se constituye en un respuesta súbita a una interrogante.

Uno puede guiar deliberadamente sus sentimientos intuitivos hacia la búsqueda de soluciones. De esta manera se pueden reducir las reacciones emotivas exageradas para canalizar el primer brote de emoción, cólera, impaciencia, rechazo o resistencia hacia escuchar con más atención.

El sentido intuitivo aumenta dramáticamente la precisión y eficiencia del proceso decisorio. Primero pasa por la totalidad de los detalles y opera por debajo del nivel de conciencia utilizando lo que podría llamarse el circuito de simulación vinculación al CE, señala los resultados que pueden propiciar determinadas acciones y funciona como sistema automático de alarma (que lo lleva a uno a rechazar inmediatamente a elegir entre varias alternativas), o como un incentivo que conduce a resultados benéficos. La señal lo protege de pérdidas futuras y le permite elegir entre menos alternativas, agilizando y aclarando así el proceso de toma de decisión. Posteriormente es cuando el análisis costo beneficio, y otros aspectos del razonamiento deductivo, resultan valiosos.

  1. Empatía.Empatía, proviene de la palabra griega emphateia, que significa “sentir dentro”, término que en un principio fue utilizado por los teóricos de la estética para designar la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona. La empatía se construye sobre la conciencia de uno mismo; cuanto más abiertos estamos a nuestras propias emociones, más hábiles seremos para interpretar los sentimientos.

Cuando falta esa sensibilidad, la gente queda desconcertada. La falta de oído emocional conduce a la torpeza social, ya sea por haber interpretado mal los sentimientos ajenos, ya sea por una franqueza mecánica e inoportuna, o por una diferencia que aniquila la afinidad.

La empatía se considera una parte esencial del ser humano, debido a que funciona como un sistema de navegación emocional con el que timoneamos para entendernos con los demás, y es crítica para lograr un desempeño superior cuando el trabajo se centra en la gente. No basta con tener potencial para la empatía: es preciso interesarse

La aflicción por empatía es muy común cuando nos atribula profundamente el dolor de un ser querido. La preocupación por un amigo atribulado puede agitar en nosotros los mismos sentimientos perturbadores. La alternativa es mantenerse abierto a los sentimientos, pero ser hábil en el arte del autodominio emocional, para no dejarse abrumar por la aflicción que nos contagian aquellos con quienes tratamos.

  1. Honestidad emocional.Es permanecer honesto consigo mismo y respetar la sabiduría, tanto del corazón como de la cabeza. Implica que cada persona debe cuestionarse lo siguiente: ¿Conozco bien a la gente que me rodea y ellos me conocen bien a mí? ¿ Escucho abierta y honradamente, y respeto lo que siente intuitivamente?.

Ser honesto emocionalmente no es un juego mental de poner buena cara a las cosas. Es prestar atención a lo que el corazón nos dice que es verdad. Requiere escuchar los sentimientos de la verdad interna que proviene en su mayor parte de la inteligencia emocional vinculada con la intuición y la conciencia, reflexionar sobre ellos y actuar en consecuencia. La verdad emocional que uno siente se comunica por si sola en la mirada y los gestos, en el tono de la voz más allá de las palabras. Los sentimientos nos hacen reales aunque tratemos de reprimirlos, no pueden permanecer ocultos mientras se pasa por alto los potenciales menospreciando las posibilidades o soslayando los valores. Es ser más real y auténtico, respetarse a sí mismo, lo cual es requisito previo para considerar y respetar a los demás. Es aprender a permanecer consciente de los pensamientos, reconociendo al mismo tiempo la voz interior de los sentimientos.

La intuición es un concepto que se encuentra ligado con la honestidad emocional, entendiendo como intuición el fundamento último de nuestra comprensión de la ética, del bien de lo valioso en la vida. Cuando la intuición se desarrolla activamente se expande y fortalece nuestra inteligencia emocional y es una fuente clave de conocimiento personal. La intuición dentro de la honestidad emocional requiere que uno se diga a sí mismo la verdad sobre lo que está sintiendo. Solo cuando se puede mantener en contacto con esta fuente interior se podrá desarrollar una fuente de conocimiento más allá de los pensamientos.

  1. Energía emocional. Este concepto se refiere principalmente a la relación que existe entre la energía y las emociones. Consiste en aprender a entender y guiar eficazmente la energía y tensión, con el objeto de rendir mejor y sentirnos más relajados.energia emocional

Está comprobado que cuando una persona está es un prolongado estado de energía o cansancio tensos, su inteligencia emocional sufre algunos efectos provocando que los obstáculos y dificultades parezcan insuperables, aún cuando esos mismos problemas sean mucho más manejables cuando se afrontan con tranquilidad. Es decir, que cuando uno está lleno de energía y al mismo tiempo tranquilo, las percepciones de uno mismo y del mundo son distintas de como se perciben cuando se está tenso y cansado.

Es por ello que es importante que cada persona conozca cuáles son los niveles de energía que existen, de qué manera se manifiestan, y que medidas puede tomar para contrarrestarlos o bien, lograr un equilibrio que le permita sentirse bien en cualquier parte y a cualquier hora. Para ese efecto, a continuación se muestran los niveles de energía y tensión:

Energía tensa (alta tensión y alta energía). Es un estado de ánimo caracterizado por una sensación casi agradable de excitación y poder. La energía física se siente alta aún cuando uno pueda enfrentarse a altos niveles de tensión por largas horas de trabajo con un programa muy agitado. En el estado de energía tensa uno tiende a forzarse hacia un objetivo tras otro sin parar a reflexionar. Los esfuerzos van acompañados desde un nivel moderado hasta un estado severo de tensión física que después de un tiempo puede pasar inadvertido. Sin darse cuenta, al permitir que persista este estado de energía tensa, pierde uno la capacidad de prestar atención a sus propias necesidades, a otras personas o proyectos, y de pronto puede encontrarse con que está al borde de un agotamiento total.

Energía tranquila (baja tensión y alta energía). Es un estado de ánimo que pocos experimentamos con suficiente frecuencia. Se siente uno notablemente sereno y con dominio de sí mismo. La energía tensa se reemplaza con una presencia de ánimo alerta y más optimista, sensaciones corporales tranquilas y agradables, y un profundo sentido de vigor físico y bienestar. Las reservas mentales y físicas son altas. Tiene la mejor combinación de vitalidad y aumento de inteligencia creativa. Podría pensarse que la energía tranquila es una especie de estado fluido de conciencia relajada, o una quinta velocidad extra que le permite hacer tanto o más que antes con menos esfuerzo y desgaste.

Cansancio tenso (alta tensión y baja energía). Estado anímico caracterizado por cansancio general. Los distractores pueden aumentar la desazón, o la fatiga va mezclada con nerviosismo tensión y ansiedad. No es nada agradable y con frecuencia trae un sentimiento de cansancio tenso que puede ser manejable con una interrupción del trabajo, un psicoanalista, alguna actividad física, luz extra y otras cosas por el estilo.

Cansancio tranquilo (baja tensión y baja energía). Es un estado de ánimo generalmente agradable, caracterizado por la sensación de abandonarse y relajarse. Se siente uno cómodo, despierto y a gusto, tal vez leyendo un libro o escuchando buena música sin preocuparse por los problemas del trabajo y la vida.

Además de la energía que todos manejamos a diario. También existen otros factores que pueden influir a que ésta aumente o disminuya, tales como el ambiente en que uno se encuentre, la mala iluminación, el ruido y un ambiente hostil deprimen el espíritu y promueven el aislamiento, la fatiga, la tensión, y la desconfianza.

Entre las muchas características que los investigadores consideran pueden mejorar el ambiente de la energía en el lugar de trabajo y fomentar la colaboración creativa, se encuentran:

  • Establecer vínculos adecuados
  • Colaboración y cooperación. Trabajar con otros para alcanzar metas compartidas y fomentar nuevas relaciones
  • Habilidades de equipo. Crear sinergia grupal para alcanzar las metas colectivas.
  • Un sentido de control personal sobre las distracciones e interrupciones.
  • Fácil acceso a puntos magnéticos centrales diseñados para reunir gente, tales como áreas de café o refrescos, con artículos de alta calidad, buena iluminación y vista natural, espacios cómodos para estar de pie o con asientos para fomentar interacciones informales.
  • Liderazgo que se mantiene no solo estimulando a los demás a utilizar los puntos magnéticos, sino dando personalmente ejemplo usándolos uno mismo. El líder debe hacerles sentir que esto es parte de su trabajo.

Aptitud emocional

Desarrollar aptitud emocional significa ser claro y llevarse bien con los demás. La aptitud emocional nos ayuda a crear cualidades en el corazón, inspiración para nosotros mismos y para los demás, como autenticidad y confianza, lo cual permite poner en práctica las destrezas del conocimiento emocional y lograr una mayor credibilidad.

También es por medio de la aptitud emocional como se adquiere inspiración para ampliar las capacidades y perdonarse a sí mismo y los demás, cuando se cometen errores. La aptitud emocional fomenta entusiasmo y fuerza constructiva para hacer frente a los retos y cambios, lo cual contribuye a lo que se conoce como fortaleza, así como a una adaptabilidad emocional y mental para el manejo de presiones y problemas en una forma más abierta y honesta.

Por medio de la aptitud emocional empezamos a iluminar nuestros valores básicos y carácter personal, así como a los sentimientos que les dan vida y los impulsan.

Para lograr poner en práctica la aptitud emocional es necesario tomar en cuenta los siguientes factores:

  1. Presencia auténtica.Consiste básicamente en transmitir la verdad emocional de nosotros mismos acerca de lo que creemos, de lo que nos interesa y de lo que representamos.

Lo anterior se puede lograr mediante la -conexión del diálogo- con las demás personas. Entendiendo por diálogo como una persona derivada del antiguo griego “diálogos”, que significa libre flujo de indagación y creación de significados entre las personas. Esto implica no sólo establecer una charla o una agradable conversación, sino un diálogo genuino, es decir los participantes deben esforzarse por aprender y llegar a entender lo que otros sienten y perciben.

Además de lo anterior, para conseguir la presencia auténtica es necesario comprender el -valor que tiene él perdonarse a uno mismo y a los demás-. Por medio del perdón convertimos el sufrimiento causado por nuestros propios errores y por las ofensas recibidas en nueva energía para seguir adelante. Perdonar depende en parte de la voluntad y en parte de la compasión. En el acto de la compasión podemos al fin salir del papel de victimas y ver más allá del temor, el rencor, la culpa, los celos o la envidia. Las viejas heridas emocionales no se pueden deshacer pero pueden convertirse en semillas de transformación. Es importante entender que perdonar es una cosa que uno hace para liberarse del resentimiento, del enfado, y hasta del odio; perdonar es liberar energía atrapada para destinarla a un mejor uso.

Para desarrollar presencia autentica se empieza donde uno esté. Uno trabaja en ello en la casa, en todas las interacciones de negocios, en todo proyecto y reunión de trabajo.

Otras consideraciones para desarrollar la presencia auténtica son:

  • Cuando se inicie una discusión o reunión, escuche atentamente y aclare el propósito. En un grupo es crucial ampliar su intuición para así poder captar lo que demás sienten y piensan
  • Valorar la congruencia y hablar cuando no la haya. Esto es, que analice lo que siente en su interior respecto al tema tratado y hable únicamente si no está de acuerdo
  • Adoptar señales abreviadas para compartir sentimientos
  • Responder con claridad a nuevas ideas
  1. El arte de la influencia. Se requiere manejar con efectividad las emociones ajenas. Cada uno influye en el estado de ánimo de los demás. Es perfectamente natural influir en el estado emocional de otro, para bien o para mal. Constantemente nos “contagiamos” emociones. Este intercambio emocional constituye una economía interpersonal visible, que parte de todas las interacciones, pero habitualmente es tan sutil que no se percibe.

La economía emocional es la suma de todos los intercambios de sentimientos entre nosotros. De manera sutiles, o no tanto, todos nos hacemos sentir un poco mejor o mucho peor como parte de cualquier contacto que mantengamos. Cada encuentro se puede evaluar según una escala de lo emocionalmente negativo a lo positivo.

  1. Radio de confianza.Significa expandir nuestra confianza mediante una credibilidad y sociabilidad espontánea, y se considera como un aspecto de la inteligencia emocional que indica la facilidad del individuo para hablar con extraños de una manera abierta, no rígida, viendo en ellos fuentes de posibles conexiones e ideas que pueden resultar constructivas y valiosas.

Es una característica emocional, algo que debemos sentir, y actuar de acuerdo, que empieza con el sentimiento del propio valor y propósito que extendemos a otros, como el radio de un circulo. El sentimiento íntimo que uno obtiene de la confianza en uno mismo y de sentir que los demás confían en uno, es uno de los grandes motivadores en la vida. Con él tenemos espacio interior para crecer, para hacernos emocionalmente aptos y ejercer y expandir nuestro círculo de confianza para construir puentes de un problema a otro, de una idea a otra, de una persona a otra. Esto nos permite, entre otras cosas, manejar las críticas con ecuanimidad y hasta con una sonrisa.

Cuando confiamos en nosotros mismos y podemos extender esa confianza a los demás y recibirla de regreso, se convierte en un centro que mantiene unidas las relaciones y libera el diálogo franco.

  1. Descontento constructivo. La clave para lograr apertura en el trabajo es enseñar a la gente a abandonar una idea de que hay que estar de acuerdo. El acuerdo no tiene importancia. Hay que sacar a la luz las paradojas, el conflicto y dilemas, para que colectivamente podamos ser más inteligentes que individualmente.

Muchos líderes ofrecen respeto y confianza. Frente a la resistencia y la crítica permanecen abiertos, curiosos, receptivos y aprendiendo constantemente. Acogen el desacuerdo como un estimulo para buscar calidad e innovación. Por esta razón exploran diversas maneras de legitimar el conflicto como parte natural y sana de la cultura de una empresa.

El descontento puede ser un semillero de ideas creativas y oportunidades de crear más confianza y conexión. Aprendiendo a valorar el descontento se pueden derivar de él grandes ventajas para su carrera, sus clientes y su compañía.

  1. La crítica ingeniosa.La crítica debe considerarse como una información valiosa de cómo hacer las cosas mejor, en lugar de tomarla como un ataque personal. Otra es esperar impulso hacia la actitud defensiva en lugar de asumir la responsabilidad. Es recomendable que a la crítica se le considere como una oportunidad de trabajar conjuntamente con el crítico para resolver el problema, no como adversario.critica

En términos de motivación, cuando la gente cree que los fracasos se deben a algún déficit inalterable que hay en ellos, pierden la esperanza y dejan de intentarlo. La convicción básica que lleva al optimismo es que los contratiempos o los fracasos se deben a circunstancias que nosotros podemos cambiar o mejorar.

El arte de la crítica es el arte del elogio, algunos factores que se deben tomar en cuenta para estar en condiciones de poder hacer una crítica ingeniosa son:

  • Ser especifico. Centrarse en los detalles, diciendo qué es lo que la persona hizo bien, que es lo que hizo mal, y cómo podría modificarse. No hablar con rodeos ni ser indirecto ni evasivo, eso empañaría el mensaje real. La especificidad, es tan importante para el elogio como para la crítica.
  • Ofrecer una solución. La crítica, como toda retroalimentación útil, debe señalar una forma de corregir el problema. De esta manera existe la posibilidad de reaccionar con mayor rapidez en circunstancias en que un proceso de toma de decisiones demanda de celeridad, amén de que abre un horizonte de más y mejores alternativas.
  • Estar presente. Las críticas, al igual que los elogios son más eficaces si se expresan cara a cara y en privado. Las personas que se sienten incomodas al someterse o manifestar una crítica o a un elogio, y probablemente sienten alivio al hacerlo poniendo distancia de por medio, por ejemplo con un memorando. Esto hace que la comunicación resulte demasiado impersonal, lo cual elimina la posibilidad de que la persona que la recibe de una respuesta o haga una aclaración.
  • Mostrarse sensible. Esta es una apelación a la empatía, a estar sincronizado con el impacto que provoca al receptor lo que uno dice y la forma en que uno lo dice. Las personas que tienen poca empatía, son más propensas a proporcionar retroalimentación de una forma hiriente. El efecto neto de este tipo de crítica es destructivo.
  1. Optimismo, adaptabilidad y esperanza. El optimismo, como la adaptabilidad y la esperanza, significan tener un fuerte y duradero sentido de que las cosas saldrán bien a pesar de los tropiezos, dificultades y frustraciones.

El optimismo más que un estado de ánimo, es una actitud ante la vida. Hay que tenerlo presente. La adaptabilidad es algo más que adecuarse o resignarse. Es un mecanismo que aumenta ostensiblemente la capacidad de respuesta, independientemente de las circunstancias o presiones a que uno se someta. Asimismo, representa la oportunidad de interactuar, de ser permeable, por ende, de poder cambiar.

Por lo que toca a la esperanza, ofrece más que un poco de solaz en medio de la aflicción.

Ser optimista, al abrigar esperanzas, significa tener grandes expectativas de que, en general, las cosas saldrán bien a pesar de los contratiempos.

Desde la perspectiva de la inteligencia emocional, abrigar esperanzas significa que uno no cederá a la ansiedad abrumadora, a una actitud derrotista ni a la depresión cuando se enfrenta desafíos.

Profundidad emocional

Este concepto nos ayuda a desarrollar nuestro carácter e influencia, aviva nuestro potencial, integridad y razón de ser.

Para poder trascender a las vicisitudes y desafíos, requerimos de poner especial atención en trabajar en los siguientes factores:

  1. Identificar nuestro potencial.Esto implica no sólo manejar nuestras emociones, entenderlas y ver de qué manera nos afectan, sino que tenemos que conocernos, saber adónde estamos, de dónde venimos y adónde vamos.

Esto requiere en primer término llegar a conocer nuestros talentos y ponerlos al servicio de nuestra vocación, además de identificar cuáles son nuestros propósitos. Entendiendo por propósito más que una buena idea, como un camino emocional en nuestra vida y trabajo, que nos ofrece orientación y dirección.

Propósito es la conciencia y guía que nos define por lo que somos y más nos interesa, más que en dónde nos encontramos en el momento. En el caso de una organización, propósito se extiende no como una estrategia o meta, sino como el fin fundamental de la existencia de la organización.

  1. Avanzar con valor y compromiso.El valor es la voluntad de asumir una posición, levantar la voz, afrontar el dolor y el rechazo, actuar con dignidad bajo presión, sostener principios contra la oposición y el temor. Es también arriesgarse a fracasar, cometer errores y confesarlos, pedir ayuda reconociendo que uno no lo sabe todo y está dispuesto a aprender.

Así como es importante definir nuestro propósito y avanzar con valor, también lo es el comprometernos, lo cual implica educar y fortalecer nuestro sentido de responsabilidad, entendiéndose por éste, hacer promesas y cumplirlas. Aprender que somos capaces de hacer con nuestro potencial y qué pueden hacer los demás con el suyo.

Esto a su vez, nos permite ver si estamos dispuestos a ser francos con nosotros mismos y a ser comprensivos con los demás y esperar de ellos lo mejor que pueden dar de sí. Esto significa interesarnos en entender y compartir nuestra experiencia de luchar, buscar, caer y volver a levantarse. Asimismo, es una llamada de la conciencia que se puede considerar básicamente como la voz profunda de intuición. Sus frecuentes incitaciones se sienten como estímulos internos. La conciencia trabaja mejor cuando está respaldada por un sentido de fe, valor y responsabilidad.

  1. Integridad aplicada.La integridad es un factor muy importante, toda vez que es una cualidad que sirve en la formación del carácter y es esencial para el respeto de sí mismo y credibilidad en la vida.

Una definición de integridad es “adhesión a los principios morales y éticos, rectitud de carácter moral, honestidad”. También se define como el estado de ser entero, complejo y no disminuido.

La integridad en los negocios y en el trabajo significa aceptar plena responsabilidad, comunicarse clara y abiertamente, comprometerse a dialogar y evaluar lo que es correcto, cumplir lo que se promete, evitar agendas ocultas y tener el valor de dirigirse a uno mismo, siendo fiel a sus principios con los demás y hacer las cosas que uno dice va a hacer.

La integridad es también interactuante pues comprende el manejo de las relaciones entre un individuo y los que lo rodean, entre un grupo dentro de grupos. La integridad se puede ver como consultar uno su conciencia y tener el valor de actuar de acuerdo con ella, la integridad requiere de tres elementos centrales:

  1. Discernir lo que es correcto de lo que es incorrecto.
  2. Actuar de acuerdo con ese discernimiento aun a costa personal, esto es, ser firme, con claros compromisos.
  3. Decir abiertamente que uno actúa según su leal saber y entender , sin avergonzarnos de hacer lo correcto, mostrando una firme devoción a nuestros principios.
  4. Reconocer el lado sombrío de nuestro interior.Es importante aprender a conocer nuestro interior, ya que de esta manera podemos aprender mucho sobre nosotros mismos. Esto lo podemos lograr si nos proponemos detectar partes de nuestra sombra que se refleja en los comentarios críticos que otros nos hacen. Por lo general tenemos mucha práctica en desviar o negar tales comentarios a fin de presentarnos a la luz más favorable. Es necesario que cuando oigamos críticas hacia nosotros, diciendo que somos fríos, egoístas, desconfiados, indiferentes o dominantes, nos exploremos más a fondo.

Viendo constructivamente, cuando hacemos frente al aspecto sombrío de nuestra naturaleza humana nos facultamos para:

  • Realizar una más profunda y genuina autoaceptación, basada en un conocimiento más completo de quienes somos en realidad.
  • Reconocer, experimentar y guiar las partes más restrictivas, oscuras y reaccionarias de nosotros mismos en vez de suprimirlas, las cuales a menudo estallan inesperadamente en los peores momentos.
  • Liberarnos de sentimientos crónicos de culpa, resentimiento, remordimiento o vergüenza que se asocian con los sentimientos del lado oscuro.
  • Mejorar o ayudar a mejorar nuestras relaciones mediante valeroso auto-examen y diálogo más franco con los demás.

El poder sobre el lado sombrío de las emociones descansa en no tener que actuar sobre sus sentimientos oscuros. En esta forma podemos ver que las emociones del lado sombrío no son algo esencialmente destructivo, sino sencillamente parte de nuestro ser más intimo, que permanece escondido. Al aceptar sus imperfecciones y faltas detectará también voces de cautela y sabiduría que saltan de la oscuridad.

  1. Equidad.Identificar la injusticia y luchar contra ella y hacer todo el esfuerzo por ser equitativos y apropiados es un gran reto en medio de los prejuicios de la sociedad actual.

Sin embargo, es necesario que dentro de nuestra vida cotidiana y de nuestro trabajo aprendamos a identificarla y ponerla en práctica para beneficio de nosotros y de los demás, ya que una vez que en un lugar de trabajo las personas comienzan a sentir que existe alguna injusticia, pueden experimentar sentimientos de piedad de si mismos o martirio, pueden sentirse no apreciados, incomprendidos y descontentos porque sus expectativas no se han cumplido, y cuando el individuo cree que está dando más una relación de lo que recibe en cambio, siente angustia y generalmente responde en una de las siguientes formas:

  1. Reduce los insumos disminuyendo su contribución a la relación por uno de los siguientes medios: llegar tarde al trabajo, faltar a las reuniones, trabajar menos, hacer las cosas con descuido, quejarse, difundir rumores, fingirse enfermo, tomarse largos descansos, olvidarse de realizar tareas y sabotear su propio trabajo y el de los demás.
  2. Aumenta los productos tratando de cambiar lo que recibe de la relación, pidiendo una o más de las siguientes cosas: paga, bonificaciones, promoción, seguridad, prestaciones, traslado a un oficio distinto, mejores condiciones de trabajo.
  3. Pone fin a la relación personal o laboral.

Alquimia emocional

Por alquimia entendemos cualquier facultad o proceso de trasmutar una sustancia común que se considere de poco valor en otra de gran valor.

En virtud de una mayor concientización y aplicación de inteligencia emocional, nos convertimos de hecho en alquimistas. Aprendemos a reconocer y dirigir las frecuencias emocionales o resonancias que sentimos en nosotros mismos o en los demás, en vez de rechazarlas automáticamente. Aprendemos a aplicar nuestras corazonadas, entusiasmos, descontento y otras energías emocionales como catalizadoras del cambio y crecimiento, o como antídotos contra la rigidez y el estancamiento personal o de nuestras organizaciones. Es aquí donde empezamos a experimentar uno de los resultados claves de la alquimia emocional: la confluencia, que es la reunión de intuiciones y talentos dispares, propósitos y competencias, personas y posibilidades, en un todo unificado.

Presentir oportunidades y crear el futuro procede confluencia, incluso innovación intuitiva, transformación situacional e inteligencia fluida.

Combatir los prejuicios. Los prejuicios son una especie de aprendizaje emocional que tiene lugar en las primeras etapas de la vida, haciendo que éstos sean difíciles de erradicar por completo. Las emociones del prejuicio se forman en la infancia, mientras las convicciones que se utilizan para justificarlo surgen después.

Mas tarde uno puede sentir deseos de cambiar los prejuicios, pero es mucho más fácil cambiar las convicciones intelectuales que los sentimientos profundos. Si los viejos prejuicios no pueden ser fácilmente suprimidos, lo que si puede modificarse es lo que haga con respeto a ellos.

Dejar de combatir el prejuicio en el lugar del trabajo es perder una oportunidad más importante, la de sacar ventaja de las posibilidades creativas y emprendedoras que puede ofrecer una fuerza de trabajo diversa. Si un grupo de trabajo que cuenta con diversas fuerzas y perspectivas puede operar de forma armónica, es probable que llegue a mejores soluciones, más creativas y más eficaces que si lo hicieran en forma aislada.

Importancia de la inteligencia emocional en el trabajo

La organización como un todo tiene una especie de “inteligencia”, al igual que los grupos y los equipos que la componen. Inteligencia, en uno de sus sentidos más básicos, es la capacidad de resolver problemas, enfrentar desafíos o crear productos apreciados.

i emocionalLa inteligencia emocional es importante por una gran variedad de factores pero principalmente porque nos enseña a tener conocimiento de uno mismo, lo cual es parte constructiva del compromiso, el cual, reflejado en el trabajo hace que los empleados que conocen sus propios valores y metas tengan una idea más clara del papel que desempeñan. Obviamente esto debe mezclarse con la cultura de la organización, ya que los empleados necesitan conocer con claridad los valores nucleares de ésta para poder aliarse con ellos. Cuando sienten que hay coincidencia, el compromiso es fuerte y espontáneo.

La esencia del compromiso es unificar los propios objetivos con los de la organización. El compromiso es emocional cuando sentimos un fuerte apego a las metas de nuestro grupo y resuenan fuertemente al compás de las nuestras.

Quienes valoran el objetivo de una organización y lo adoptan, no solo están dispuestos a hacer por ella un esfuerzo supremo, sino a efectuar sacrificios personales cuando sea necesario. Cuanto más apoyados se sientan los empleados, mayor será la confianza, el apego y la fidelidad que experimenten.

El compromiso se expresa hasta en las decisiones inaceptables que se toman para beneficiar a la mayoría, aunque provoquen oposición y controversias. En el trabajo captamos constantemente cierto tipo de claves emocionales y adecuamos nuestra conducta a ellas. Es importante también, porque contribuye a tener una mayor conciencia de lo que significa el servicio a clientes.

La inteligencia emocional considera que las personas de diversos orígenes se sientan bienvenidas en el lugar de trabajo, pero ésta pretende ir más allá, al aprovechar la diversidad para mejorar el desempeño. Elimina la intolerancia, y promueve la capacidad de aprovechar la diversidad de tres habilidades: llevarse bien con personas diferentes, apreciar la manera inigualable de operar de otros y utilizar cualquier oportunidad para generar conocimiento. Cuando los lideres de una organización valoran las ideas que aportan personas de orígenes diversos, la organización recibe un aprendizaje que fomenta la competitividad.

Como sabemos, quienes están dotados de iniciativa actúan sin esperar a verse obligados por acontecimientos externos. A menudo, esto significa anticipar la acción, para evitar problemas antes de que se presenten, o aprovechar una oportunidad antes de que sea visible otros. Quienes tienen iniciativa, cualesquiera sean sus raíces, piensan que con sus propios actos pueden cambiar el futuro. Estas actitudes, a su vez, esta visión a distancia puede llevar a tomar medidas cuando nadie lo cree necesario. Por el contrario, quienes carecen de iniciativa se caracterizan por reaccionar constantemente ante los hechos, en vez de prepararse para enfrentarlos, presentan una mayor tendencia a darse por vencidos, en la vida y en el trabajo. Cuando uno descubre lo que quiere y se da cuenta de que es factible, puede imaginar los pasos a dar. Después, todo es cuestión de perseverancia. La falta de iniciativa tipifica a quienes sienten cierta desesperanza, pensando que por mucho que hagan no cambiarán nada.

No obstante, la iniciativa sin empatía (o sin tener noción del panorama amplio) puede ser nociva. Entre las aptitudes sociales con importancia laboral que tienen sus sentimientos en la empatía se incluyen:

  • Comprender a los demás. Percibir los sentimientos y perspectivas ajenos, e interesarse activamente en ellos.
  • Orientación hacia el servicio. Prever, reconocer y satisfacer las necesidades del cliente.
  • Ayudar a los demás a desarrollarse. Percibir las necesidades de desarrollo de los demás y fomentar su capacidad.
  • Aprovechar la diversidad. Cultivar las oportunidades a través de personas diversas.
  • Conciencia política. Interpretar las corrientes políticas y sociales de una organización.

La falta de la inteligencia emocional puede provocar la ausencia psicológica. Cuando alguien está presente psicológicamente, concentra toda su atención en la tarea y así logra su mejor desempeño.

La presencia se inicia con el conocimiento de uno mismo. Cuando estamos plenamente presentes, captamos mejor las necesidades de la situación y de quienes nos rodean, también nos adaptamos fluidamente a lo que se necesita, y podemos ser considerados, divertidos o reflexivos, recurriendo a la habilidad que sea menester en ese momento.

La organización dotada de inteligencia emocional debe saldar cuentas con cualquier disparidad existente entre los valores proclamados y los que aplica. La claridad en cuanto al espíritu y el objetivo de la empresa lleva a una decisiva seguridad en la toma de decisiones.

Las organizaciones tienen una zona característica de experiencia colectiva (de sentimientos comunes e informaciones compartidas) que permanece inexpresada (o de la que se habla sólo en privado), por lo tanto, cae en el abismo de lo que equivale a un punto ciego de la organización. Esas zonas de desatención pueden albergar peligros potenciales.

Una manera, casi siempre ignorada, de tener el perfil de una organización es observar los estados emocionales típicos de quienes trabajan allí. La teoría de sistemas dice que ignorar cualquier categoría de datos significativa es limitar el conocimiento y la reacción. Sondear la profundidad de las corrientes emocionales de una organización puede rendir beneficios concretos.

Desde la perspectiva del trabajo, los sentimientos tienen importancia en la medida que facilitan o dificultan la búsqueda del objetivo común. No obstante, la paradoja está en que nuestras interacciones laborales son relaciones como las demás, allí también operan las pasiones.

El conocimiento y la experiencia están distribuidos por toda la organización. No hay una sola persona que pueda dominar toda la información necesaria para conducirla con eficiencia. La organización será tan inteligente como lo permita la oportuna y adecuada distribución y procesamiento de los diversos elementos de información.

Toda la organización efectúa constantes giros de crítica constructiva superpuestos, reúne información interna y externa y ajusta en consecuencia sus operaciones. La teoría de sistemas nos dice que en un ambiente de cambio turbulento y competencia, la entidad más adaptable será la que absorba más información, la aproveche más plenamente para aprender y responda con más agilidad, creatividad y flexibilidad.

Este principio se aplica tanto a la pequeña mercería de la esquina como a la más grande de las empresas internacionales. Señala el crucial papel del flujo de información para una organización en función del uso que da a su capital intelectual, patentes, procesos, modelo de administración, tecnología, prácticas comerciales y conocimiento acumulado de compradores y proveedores.

Así como un alto cociente intelectual colectivo en un pequeño grupo de trabajo depende de que sus integrantes se entrelacen efectivamente, lo mismo ocurre con las organizaciones en su totalidad. Las realidades emocionales, sociales y políticas pueden realzar o degradar su potencialidad. Si los integrantes de la empresa no pueden funcionar bien juntos, si les falta iniciativa, vinculación o cualquier otra aptitud emocional, la inteligencia colectiva se perjudica. Por eso es importante el desarrollo de la inteligencia emocional en las empresas, esto es, la capacidad se sentir empatía, conocerse y saber como actuar en cada situación. Si esto se logra, puede convertirse en un ente social emocionalmente inteligente.

Liderazgo

La aptitud emocional es importante sobre todo en el liderazgo, papel cuya esencia es lograr que otros ejecuten sus respectivos trabajos con más efectividad.

liderLos líderes en ocasiones pueden presentar un alto grado de Coeficiente Intelectual, pero tal vez su debilidad se encuentre en la inteligencia emocional es decir, que sean arrogantes, que tengan demasiada fe en el poder del cerebro pero que sean incapaces de adaptarse a los cambios económicos sociales y tecnológicos, que en ocasiones se sientan desorientados y que no valoren la colaboración y el trabajo en equipo.

Los líderes que no saben alentar a que la gente les lleve sus inquietudes y sus preguntas, incluidas las noticias inquietantes, se exponen a tener problemas.

La ineptitud de los líderes puede llegar a reducir el desempeño de todos, hacer que se malgaste el tiempo, crear asperezas, corroer la motivación y la dedicación al trabajo acumulando hostilidad y apatía, provocando con ello serios problemas.

Varios son los aspectos principales en los que los líderes pueden fallar, si no se preocupan por desarrollar ciertas aptitudes que son de gran importancia en el desempeño de su trabajo, y que pueden provocar consecuencias importantes:

  • Rigidez. En ocasiones los líderes son incapaces de adaptar su estilo a los cambios de la cultura o de aceptar y asimilar la crítica constructiva.
  • Malas relaciones. En ocasiones, los líderes resultan ser demasiado ásperos en la crítica, insensibles o exigentes, al punto de enemistar a quienes trabajan con ellos.
  • Autodominio: en ocasiones tienden a manejar mal la presión y ser propensos al mal humor y a los arranques coléricos.
  • Escrupulosidad: mostrar reacciones de manera defensiva ante el fracaso y la crítica, negando, disimulando o echando la culpa a los demás.
  • Confiabilidad: algunos líderes se muestran demasiado ambiciosos y dispuestos a progresar pero a expensas de otros, dando un valor menor a las personas que colaboran o conviven con ellos.
  • Habilidad social: pueden carecer de empatía y sensibilidad, a menudo se muestran arrogantes o intimidan a los subordinados.
  • Influencia: la falta de un buen manejo y aplicación de esta aptitud puede provocar no saber establecer una coalición ni hacerse escuchar, no inspirar interés en los demás y tener un impacto negativo.
  • Mal liderazgo: Un liderazgo brutal, arrogante o arbitrario desmoraliza a la gente.

El desarrollo de todas estas aptitudes por medio de la Inteligencia Emocional resulta de gran ayuda para el desarrollo de un buen liderazgo, principalmente por los beneficios que podemos obtener con ello. A continuación se mencionan algunos de ellos:

  • Ayuda a mejorar el manejo de una situación emocional, lo cual coadyuva a resolver los problemas de raíz estableciendo rápidamente entendimiento y confianza. Enseña a saber escuchar, a ser capaz de persuadir con una recomendación.
  • Incrementa la adaptabilidad en lugar de la rigidez en el líder, lo que posibilita el trabajo con diferentes estilos y con gente de todos los planos.
  • Contribuye al autodominio de las personas ayudándolas a conservar la compostura bajo estrés y a mantenerse serenos, seguros y confiables en el calor de la crisis.
  • Desarrolla la autoconciencia, es decir, ayuda a las personas a responsabilizarse de sus actos, admitiendo sus faltas y errores, haciendo que se ocupen de la solución de problemas y sigan adelante sin obsesionarse con el fracaso.
  • Cambia la actitud y modo de pensar de las personas, cosechando la integridad de las mismas, lo cual hace que un líder tienda a reconocer las necesidades de sus subordinados y colegas.
  • Desarrolla la empatía, influyendo en que el líder demuestre tacto y consideración por los demás La empatía es crucial para ejercer influencia. Resulta imposible causar en los otros un efecto positivo sin percibir primero lo que sienten y entender su postura.
  • La inteligencia emocional sirve de base a muchas de las aptitudes de autorregulación, sobre todo el autodominio, bajo estrés y la capacidad de adaptarse a los cambios, facultades que permiten mantener la calma frente a la crisis, incertidumbre y desafíos.

Ayuda al manejo de conflictos, en tanto que acrecienta la capacidad de negociar y resolver desacuerdos con diplomacia y tacto.

Pasos para manejar conflictos

  1. Primero, serenarse, sintonizar los propios sentimientos y expresarlos
  2. Mostrarse dispuesto a resolver las cosas discutiendo el tema, en vez de empeorarlo con más agresión
  3. Expresar el propio punto de vista con calma, en vez de emplear un tono de disputa
  4. Buscar soluciones equitativas para resolver el desacuerdo, trabajando en conjunto para hallar una solución que ambas partes puedan adoptar.
  • Mejora la habilidad para negociar. Toda negociación lleva una carga emocional, por lo que los mejores negociadores son capaces de percibir qué puntos son los más importantes para la otra parte y ceder graciosamente allí, mientras presionan por concesiones en puntos que no tengan tanto peso emotivo.
  • Contribuye al liderazgo en sí. Las personas que cuentan con esta aptitud son capaces de articular y despertar entusiasmo en pos de una visión y una misión compartidas, se ponen a la vanguardia cuando es necesario, cualquiera sea su cargo, orientan el desempeño de otros haciéndoles asumir su responsabilidad, guían mediante el ejemplo, presentan un alto nivel de energía positiva que se extiende por toda la organización.
  • Ayuda a que las personas saquen a la luz su carisma emocional, lo cual depende de tres factores: experimentar emociones fuertes, ser capaz de expresarlas con vigor y ser más hábil para proyectar que para recibir. Las personas sumamente expresivas comunican a través de la expresión facial, la voz, los gestos, el cuerpo entero. Esta facultad les permite conmover, inspirar y cautivar a otros. La capacidad de expresar convincentemente las emociones, requiere que el líder sea sincero y se exprese desde el corazón.
  • Como catalizador de cambio, hace que las personas que cultivan esta aptitud, reconozcan la necesidad de efectuar cambios y retirar obstáculos. Desafían el statu quo para reconocer la necesidad de cambiar, son sus paladines, y sirven de modelo para el cambio que se espera de otros. Además de un alto grado de seguridad en sí mismos, quienes son líderes del cambio poseen la capacidad de influencia, compromiso, motivación, iniciativa y optimismo, así como intuición para la política empresarial. El modelo de liderazgo transformacional que ejercen esos líderes los capacita para incentivar por el mero poder de su propio entusiasmo. No ordenan ni dirigen, inspiran. Al articular su visión son estimulantes en lo intelectual y en lo emocional. Movilizan a la gente hacia el cambio despertándole emociones con respecto al trabajo que hacen. Para eso apelan a su percepción del sentido y el valor. El trabajo se convierte en una especie de afirmación moral, una demostración de compromiso para con una misión mayor, que afirma en cada uno la sensación de compartir una identidad apreciada. Un líder fuerte no actúa como cerebro del grupo ni toma decisiones autónomas, antes bien, es un constructor de consenso.
  • Conciencia política. Las personas que desarrollan esta aptitud, saben leer con precisión las relaciones clave de poder, detectan las redes sociales cruciales, entienden las fuerzas que dan forma a las visiones y acciones de los clientes o competidores. La capacidad de interpretar la realidad política es vital para construir coaliciones y redes entre bastidores que permitan a alguien ejercer influencia. Quienes se destacan en esto son capaces de tomar alguna distancia, apartando su propia participación emocional de los hechos, para analizarlos con más objetividad. Para lograr desarrollar todas estas aptitudes son necesarias ciertas características, tales como el conocimiento de uno mismo, la posibilidad de ver las cosas en perspectiva y cierto porte, para ser la persona en que todos los presentes van a confiar.

Sin duda alguna, el liderazgo requiere cierta dureza en ocasiones. Es preciso saber cuándo mostrarse firme y cuándo utilizar maneras más directas de guiar o influir. No siempre basta con la persuasión, la búsqueda del consenso y otras artes de la influencia. A veces se necesita simplemente, utilizar el poder para hacer que alguien actúe.

Cuando la gente no cumple bien sus funciones, la misión del líder es brindar una útil crítica constructiva, en vez de permitir que el momento o el error pasen inadvertidos. Y cuando alguien se desempeña siempre de modo deficiente, pese a la crítica constructiva y a los intentos de perfeccionarlo, es preciso confrontar directamente el error.

Productividad

Se podrían numerar infinidad de aspectos en los cuales la falta de un desarrollo de inteligencia emocional podría provocar errores en el desempeño de cualquier persona, a cualquier nivel, en cualquier departamento y en cualquier puesto.

Aspectos que provocan un mal desempeño de las personas en una organización:

  • Ambición ciega. Tiene que ganar o tener razón a toda costa. Compite en vez de cooperar, exagera su propio valor y contribución, es jactancioso, arrogante, y ve a los demás como aliados o enemigos.
  • Metas no realistas. Fija objetivos demasiado ambiciosos e inalcanzables para el grupo o la organización. No es realista en cuanto a lo que se requiere para realizar el trabajo.
  • Implacable en el esfuerzo. Trabaja compulsivamente, a expensas de los demás. Se extralimita en sus funciones.
  • Abuso de otros. Presiona demasiado a los demás, hasta agotarlos. Maneja a los demás como a inferiores y asume en vez de delegar. Impresiona como implacable y es insensible al daño emocional que causa a otros.
  • Sed de poder. Busca poder en beneficio propio, no para la organización. Vela por sus propios intereses, sin tener en cuenta otras cosas.
  • Insaciable necesidad de que se reconozcan sus méritos. Es adicto a la gloria. Toma el crédito de los esfuerzos de los demás y culpa a otro por sus errores.
  • Preocupación por las apariencias. Necesita quedar bien a cualquier costo. Se preocupa exageradamente por su imagen pública y ansía los atributos materiales del prestigio.
  • Necesidad de parecer perfecto. Lo enfurecen las críticas o las rechaza, aunque sean realistas. No admite errores ni debilidades personales.

Esos puntos los podríamos denominar ciegos porque en ocasiones nadie se percata de ellos, ya sea porque las personas no quieren darse cuenta o porque el reconocerlos también significa admitir defectos que no siempre se está dispuesto a aceptar.

Todas las aptitudes laborales son hábitos aprendidos, por lo tanto, podemos aprender a mejorarlos. Pero esas mejorías no se presentarán sin el primer paso, que es tomar conciencia del daño que nos causan esos hábitos. Si no tenemos idea del efecto de esas conductas sobre nosotros y sobre otros, no tenemos motivos para cambiarlas. El mayor problema es la falta de autoconocimiento.

Los ejecutivos que muestran un desempeño superior buscan intencionalmente la crítica constructiva, quieren saber cómo los ven los demás, pues saben que ésa es información valiosa. Tal vez esto sea, en parte, el motivo por el que quienes se conocen bien también se desempeñan mejor. Presumiblemente, el autoconocimiento los ayuda en un proceso de constante mejora.

Además de lo anterior, la inteligencia emocional nos ayuda a desarrollar nuestra creatividad, así como a desempeñar mejor nuestras tareas, enseñándonos a combatir aspectos que pueden incidir en ella. Entre estos, se cuentan los siguientes:

  • Vigilancia. Escrutinio constante. Esto sofoca la esencial sensación de libertad necesaria para el pensamiento creativo.
  • Evaluación.Visión crítica que se presenta demasiado temprano o es demasiado intensa. Las ideas creativas deben ser criticadas (no todas son igualmente positivas y una buena crítica puede fortalecer las promisorias), pero la evaluación que lleva al miedo a ser juzgado es contraproducente.
  • Exceso de control. Manejo meticuloso de cada paso de una iniciativa. Como la vigilancia, fomenta una sensación constrictiva que desalienta la originalidad.
  • Fechas tope implacables. Plan de trabajo tan intenso que crea pánico. Si bien hay presiones que motivan el establecimiento de fechas tope, fijar tiempos excesivamente rígidos puede limitar el pensamiento creativo.

La clave del entusiasmo no es la tarea en sí, sino el estado de ánimo especial que crea un estado llamado “flujo” que nos impulsa a realizar nuestro mejor esfuerzo en cualquier tarea. El flujo florece cuando todas nuestras habilidades están plenamente aplicadas. El desafío nos absorbe tanto que nos abstraemos en el trabajo, concentrándonos tanto que llegamos a sentirnos “fuera de tiempo”. En ese estado parece posible hacerlo todo sin esfuerzo, adaptarse ágilmente a las exigencias cambiantes. El flujo es un placer por sí solo y un elemento insuperable para motivarnos. Las actividades que nos gustan nos atraen porque, al realizarlas, entramos en flujo. Cuando trabajamos en flujo, la motivación está incluida; trabajar es un placer en sí. Es más grato empeñarnos en aquello que nos apasiona, aunque otras tareas pudieran brindarnos una recompensa mayor.

Otra aptitud que resulta importante para que las personas sean más productivas y a su vez hagan productiva a una organización es la empatía.

Percibir lo que otros sienten sin decirlo, es la esencia de la empatía. Rara vez el otro nos dirá con palabras lo que experimenta, en cambio nos lo revela por su tono de voz, su expresión facial y otras maneras no verbales. La capacidad de percibir esas comunicaciones sutiles nace de aptitudes más básicas, sobre todo del conocimiento de uno mismo y del autodominio. Para un buen desarrollo de la empatía es fundamental poner énfasis en:

  1. Ayudar a los demás a desarrollarse. Lo que implica percibir las necesidades de otros y apoyarlos. Al desarrollar esta habilidad podemos ser más aptos para reconocer y recompensar las virtudes, los logros y el progreso, ofrecer críticas constructivas e identificar los puntos de mejora.
  2. Critica constructiva. El mentor efectivo brinda información específica sobre lo que está mal, combinándola con criticas constructivas y una expectativa positiva de la capacidad que cada uno tiene que mejorar.
  3. Confiar en los demás y en uno mismo. La confianza en uno mismo se relaciona estrechamente con algo que los psicólogos llaman “autoeficacia” es juzgar positivamente nuestra propia capacidad de desempeño.
  4. Orientación hacia el servicio.Comprender el punto de vista del cliente para poder prever, reconocer y satisfacer sus necesidades con productos y/o servicios adecuados a ellas.
  5. Aprovechar la diversidad.Las personas que desarrollan esta habilidad respetan a gentes de orígenes diversos, entienden sus puntos de vista, son sensibles a las diferencias grupales y ven en ella una oportunidad de crear un medio donde las personas puedan prosperar.
  6. El autodominio.Mantener la calma y controlar las emociones permite manejar los estados en ánimo bajo presión, sin alterarse o perder la justa dimensión de las cosas.
  7. Integridad.La integridad (el actuar abierta, honrada y consecuentemente) distingue a los trabajadores sobresalientes en todo tipo de empleos.
  8. Optimismo.La actitud positiva para mantener un estado de ánimo positivo, aún en circunstancias de estrés y conflicto, es indispensable para interactuar de manera constructiva.

Elementos a través de los cuales una organización desmoraliza y desmotiva a su gente

  1. Sobrecarga laboral. Demasiado trabajo que hacer, en muy poco tiempo y con escaso apoyo.
  2. Falta de autonomía. Ser responsable de la tarea, pero con escaso poder de decisión sobre cómo realizarla. Esto disminuye la responsabilidad, la flexibilidad y la innovación.
  3. Recompensas magras. Recibir muy poca paga por más trabajo.
  4. Pérdida de vínculos. Creciente aislamiento en las relaciones con los demás.
  5. Injusticia. Falta de equidad en el trato a la gente.
  6. Conflicto de valores. Contradicción entre los principios de una persona y las exigencias de su trabajo.

El resultado neto de esas malas prácticas es fomentar el agotamiento crónico, el cinismo y una pérdida de motivación, entusiasmo y productividad.

Equipos de trabajo

El éxito en el funcionamiento de un equipo, departamento o grupo depende en gran parte de la efectividad con que sus miembros se comuniquen entre sí.

Para lograr que un grupo de trabajo supere el temor, las luchas de poder y el recelo, se requiere un reservorio de confianza y afinidad. La tarea a enfrentar se concentra tanto en fortalecer el nivel de confianza en las relaciones humanas como en llevar a la superficie los supuestos ocultos.

La inteligencia emocional se usa en los grupos para fomentar la exteriorización y la atención dinámica para resolver problemas y utilizar la asertividad y la critica cuando sean necesarias. Una buena comunicación de grupo permite resolver dudas, crear planes productivos y trabajar en forma coordinada.

Además de lo anterior, es necesario que los grupos pongan atención en aspectos tales como:

  1. Comunicación.Escuchar abiertamente y transmitir mensajes convincentes. El desarrollo de esta habilidad puede hacer que las personas sean más efectivas en intercambio de información, registrando las pistas emocionales para afinar su mensaje, enfrentando directamente los asuntos difíciles, sabiendo escuchar, buscando el entendimiento mutuo, y compartiendo información de buen grado.

Saber escuchar, clave de la empatía, también es crucial para la comunicación.

También es esencial mantener el control del propio estado de ánimo.

Para establecer una buena comunicación es necesario que controlemos nuestros

sentimientos sin importar cuál sea nuestro estado de ánimo: el desafío está en mantener la serenidad. Los estados de ánimo potentes, los que consumen, son un grave obstáculo para la interacción. La capacidad de conservar calma nos ayuda a apartar momentáneamente las preocupaciones y a mantenernos flexibles en nuestras propias reacciones emocionales.

Los argumentos más poderosos y convincentes no hablan sólo a la mente, sino también al corazón. Para triunfar en el lugar de trabajo es necesario escuchar bien. Esto significa escuchar profundamente, ir más allá de lo que se dice, hacer preguntas y repetir con palabras propias lo que se ha oído, a fin de asegurar el haber entendido bien.

  1. Colaboración, equipos y el cociente intelectual grupal. Los humanos son, primordialmente, jugadores de equipo. Nuestras relaciones sociales, de una complejidad única, han sido una ventaja crucial para la supervivencia.

Para lubricar los mecanismos de la mente grupal, a fin de que pueda pensar actuar brillantemente, se requiere inteligencia emocional. No bastan un intelecto superior ni el talento técnico para hacer de alguien un gran miembro de equipo.

Cuando los equipos operan a toda capacidad, los resultados pueden ser más que meramente aditivos, pueden ser multiplicativos. El mejor talento de una persona cataliza lo mejor de otra y otra más, hasta producir resultados muy superiores a lo que habría podido hacer uno solo. La explicación de este aspecto del desempeño de equipos reside en la relación entre sus miembros. Los grupos se desempeñan mejor cuando fomentan un estado de armonía interna. Esos grupos aprovechan a fondo el talento de sus miembros.

  1. Crear lazos.Alimentar las relaciones instrumentales. Esta habilidad se debe desarrollar para que las personas puedan cultivar y mantener redes informales de trabajo extensas, buscar relaciones que benefician a todas las partes involucradas, construir lazos afectivos y mantenerse conectadas con los otros, y hacer y mantener amistades personales entre los compañeros de trabajo.

Lo que cimienta un vínculo no es tanto la proximidad física como la psicológica. Las personas con las que nos entendemos, aquellas que nos inspiran confianza y simpatía, son los eslabones más fuertes de nuestras redes. Las redes de contactos personales son una especie de capital personal. La gente hábil para crear esa red suele mezclar su vida laboral con la privada, de tal modo que muchas o casi todas sus amistades personales surgen del trabajo, aunque se requiere claridad y disciplina para impedir que los intereses privados se enreden con los eslabones.

4.Colaboración y cooperación. Es trabajar con otros para alcanzar objetivos compartidos y que las personas sean capaces de equilibrar el acento puesto en la tarea con la atención que brinda a las relaciones personales, colaborar compartiendo planes, información y recursos, promover un clima amigable y cooperativo.

Los grupos que se divierten trabajando (los que disfrutan de la mutua compañía, los que pueden bromear y compartir) disponen de un capital emocional que no sólo les permite destacarse en los buenos tiempos, sino también superar los difíciles. Los grupos que no comparten este vínculo emocional presentan una mayor tendencia a quedar paralizados, disfuncionales o desintegrados bajo la presión. Si el subordinado y el superior se desempeñan bien en lo emocional, si constituyen una relación de confianza y afinidad, entendimiento y esfuerzo inspirado, lograrán una actuación brillante.

  1. Capacidades de equipo. Crear sinergia para trabajar en pos de las metas colectivas, para que las personas sean un modelo de las cualidades de equipo, tales como respeto, colaboración y disposición de ayudar; que impulsen a todos los miembros del equipo hacia una participación activa y entusiasta, fortalezcan la identidad, el espíritu y el compromiso,

Cuando los equipos funcionan bien, declinan el ausentismo y el reemplazo de personal, en tanto la productividad tiende a aumentar. Los beneficios de los mejores equipos en niveles altos ofrecen ventajas aun mayores.

En el núcleo de la construcción de equipos y su liderazgo reside la habilidad de hacer que a todos los miembros de un equipo les encante lo que están haciendo juntos. Este enfoque es una combinación de afán competitivo común, fuertes vínculos sociales y mutua confianza en la capacidad ajena.

Con los grupos sucede lo mismo que con los individuos, la inteligencia emocional es

clave para la excelencia. Desde luego, el intelecto y la pericia tienen su importancia, pero lo que destaca a los equipos estelares tiene mucho que ver con su aptitud emocional.

Aptitudes emocionales localizadas en diez equipos estelares como capacidades distintivas son:

  • Empatía o comprensión interpersonal.
  • Cooperación y esfuerzo unificado
  • Comunicación abierta, que establece normas y expectativas explícitas, y confronta a los miembros de desempeño deficiente.
  • Afán de mejorar, de modo que el equipo preste atención a la critica constructiva y busque aprender más.
  • Conocimiento de uno mismo, en cuanto a evaluar los puntos fuertes y las debilidades del equipo
  • Iniciativa y facultad de enfrentarse a los problemas
  • Confianza en el equipo
  • Flexibilidad en la manera de encarar las tareas colectivas
  • Conciencia de la organización, en cuanto a evaluar la necesidad de otros grupos en la compañía y ser ingeniosos para utilizar lo que la organización puede ofrecer
  • Crear vínculos con otros equipos
  1. Toma de decisiones. Para tomar decisiones de alta calidad en equipo, se requiere contar con personas dotadas de tres cualidades: elevadas facultades cognitivas, diversidad de perspectivas y experiencia. Pero el intelecto y la experiencia no son suficientes. Los miembros necesitan también mezclarse en una interacción saludable que fomente el debate abierto y riguroso, y el examen critico de las suposiciones de la gente.

La clave está en aptitudes emocionales tales como el conocimiento de uno mismo, la empatía y la comunicación, es decir, en lo bien que discutan los miembros del equipo.

Aspectos que deben considerarse y aplicarse cuando se trabaja en equipo

  • Intensa lealtad grupal. Si la gente dijera sinceramente a qué obedece la grandeza de un equipo dentro de una organización, tendría que reconocer que en mucho se debe a los vínculos emocionales que los une.
  • Diversidad de talentos. Cuanto más fuerte es la variedad de habilidades que un equipo aplique a su tarea, más flexible será para enfrentar exigencias cambiantes.
  • Colaboración confiada y sin egoísmos. Los miembros de equipos exitosos saben que cada uno puede contar con los otros.
  • Concentración y pasión. La exigencia de alcanzar un gran objetivo proporciona un punto en el cual concentrarse por el cual entregarse.
  • Trabajo intrínsecamente divertido y fructífero. Esa intensa concentración es, por sí sola, una especie de exaltación. Los miembros trabajan no tanto por premios exteriores, sino por recompensas íntimas del trabajo en sí. El superar obstáculos y alcanzar metas con un sentimiento de equipo brinda una intensa recompensa emocional.

Conclusiones

  • Hay que dar igual o mayor atención al desarrollo de los aspectos emocionales que a las intelectuales.
  • Dada esta carencia de inteligencia emocional en nuestra cultura, resulta indispensable una educación emocional tanto a nivel laboral como personal.
  • Hay que revisar la jerarquía de valores para dar prioridad a la inteligencia emocional.
  • Si una empresa tiene las aptitudes que brotan del conocimiento de uno mismo y la autorregulación, motivación y empatía, habilidad de liderazgo y comunicación abierta, es probable que sea más adaptable a lo que el futuro depare.
  • En todo tipo de empresas, el hecho de que se puedan evaluar y mejorar las aptitudes emocionales sugiere otra zona en la que se puede incentivar el desempeño y, por lo tanto, la competitividad, por lo que es indispensable añadirla como una herramienta laboral.

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