De las opciones a la puesta en marcha de la Resposabilidad Social Organizacional (RSO)

OSCAR-BASTIDAS-DELGADO.Oscar Bastidas-Delgado  Venezuela

Profesor de la Escuela de Administración y Contaduría de la Universidad Central de Venezuela; ex-jefe del Departamento de Ciencia Administrativa (EAC – UCV); fundador y ex coordinador general del Centro de Estudios de la Participación, la Autogestión y el Cooperativismo (Cepac–UCV); profesor invitado y conferencista internacional; autor  y coautor de varios libros; columnista de diversos diarios y revistas; consultor en Responsabilidad Social Organizacional y Balance Social y de Economía Social y Cooperativismo.

De las opciones a la puesta en marcha de la Resposabilidad Social Organizacional (RSO)

El país amerita acciones en lo social. Ante esta afirmación los dirigentes de organizaciones de capital, públicas, o de economía social se debaten entre dos aguas: ser apáticos a las más “elementales cortesías sociales” hacia empleados, usuarios, comunidades y medio ambiente, o reconocer las bondades de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), u organizacional (RSO), nombre ésta más apropiado para quienes reconocemos la administración como campo específico del conocimiento que etudia las organizaciones, y actuar en consecuencia.

Pero actuar en lo social no es tarea fácil. Obliga a establecer estrategias de desarrollo de RSO y a seleccionar cual debe prevalecer en caso de restricciones. Este documento intenta responder ambas interrogantes.

01.- Problemas y organizaciones

El origen de la RS está en  la existencia de problemas. Clasificarlos obligaría al uso de infinitos

criterios, los colectivos o grupales son más graves, sus magnitudes obligan a acciones masivas y costosas. Ejemplos son los referidos a las violaciones de los derechos humanos y laborales y los daños al medio ambiente. Ante ellos resaltan dos propuestas de nivel mundial: el Pacto Mundial y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), ambas formuladas por la ONU.

– Las organizaciones.

Enfrentar problemas obliga a un mínimo de organización, a que personas y recursos se ordenen sinérgicamente ejecutando actividades en función de superarlos. Constituir una organización es un hecho político: la decisión de sus fundadores quienes les insertan sus valores, establecen los centros de poder, formulan políticas, y aportan esfuerzos y recursos. Ese grupo fundador delega atribuciones entre sus integrantes y otras personas constituyendo instancias coordinadoras de políticas y estrategias, actividades y tareas.

La resultante de delegar son tres sistemas diferenciados: 1.- El sistema estratégico decisional o esfera política; 2. – El sistema operativo o esfera operativa o tecno-administrativa; y 3.- El sistema gerencial o esfera de coordinación, bisagra entre los anteriores, y responsable de convertir las políticas y estrategias en hechos. El gráfico permite visualizarlos en una organización de carácter burocrático; una horizontal tendría forma de moneda y el poder se ubicaría en el centro.

GRÁFICO Nº. 1

Grafico 1 BastidasRelaciones Proceso Administrativo – Funciones – Esferas Organizacionales

Las tres esferas son incididas por las características del medio o entorno organizacional con variables que no dependen de la organización.

02.- De la filantropía a la intervención estatal y a la RSO

Comprender las opciones de RSO obliga a ver el pasado, particularmente el surgimiento del capitalismo gracias a la Revolución Industrial en una Inglaterra en plena turbulencia religiosa de claro dominio calvinista y puritano. Ella marca un hito, la producción de riqueza se multiplicó como jamás en la historia. Las fábricas se impusieron a las organizaciones de artesanos y se inició la supremacía del capital sobre el trabajo y el mercado como regulador de precios de una economía en la que se suponía que el estado no intervendría; sus consecuencias fueron galopante marginalidad social, iniquidad objetiva: desempleo, pobreza,    hambre y otras que generarían obvias reacciones.

Los empresarios observaron las consecuencias del proceso y creyeron solventarlas gracias a un sistema auto –  generador de soluciones consistente en acumular ganancias para luego de cubrir necesidades personales, familiares y empresariales, revertir parte de ellas a favor de los “impactados” mediante una distribución que incentivaría el consumo en un ciclo de crecimiento capitalista; así cambiarían la exclusión social por una “administración de lo acumulado”.

Esta propuesta estaba en la base del marco teórico del capitalismo formulado por Adam Smith y otros defensores. Suponían estos que los empresarios, imbuidos en una condición filantrópica gracias a su conciencia religiosa, realizarían esa tarea social complementaria del mercado, pero se equivocaron, acumulación llamó a mayor acumulación; el mercado resultó imperfecto, y las acciones filantrópicas de los benefactores, producto de la caridad no se aplicaron.

Las respuestas no se hicieron esperar, dos vías se hicieron visibles: 1.- Los excluidos enfrentaron directamente sus problemas mediante asociaciones, cooperativas, y mutuales, entre otros movimientos; y los estados se vieron obligados a intervenir mediante leyes y aplicaciones.

económicas en lo social y lo económico para salvar al capitalismo. Tres casos emblemáticos del S. XIX lo confirman, Gran Bretaña, Francia y Alemania.   Posteriormente el Capitalismo de Estado que desnudaría la incapacidad del capitalismo tradicional para realizar el “sueño benefactor” de Smith, con éxitos o fracasos estruendosos como el del “socialismo” del S. XXI en Venezuela.

03.- Hacia un concepto

Fue luego de la Gran Depresión y el desarrollo de la Unión Soviética y otros países del socialismo real cuando los empresarios asumieron aquel reto. Por la vía de la práctica aunque sin calificativo aún de RSE, varios asumieron voluntariamente apoyar a sus empleados y luego a comunidades mediante fundaciones y acciones directas. En los 60s se desarrolla una concepción más elaborada de RS empresarial que focaliza su atención en las actividades e impactos en los actores internos, comunidades, sociedades, países, ambiente y hasta el planeta.

Desde entonces la RSE comienza a entenderse como parte de las estrategias voluntarias y conscientes de las empresas ante el amplio panorama de problemas que afecta a las sociedades y esa preocupación trasciende a las empresas mismas presionando a los Estados a asumir posiciones, Francia por ejemplo promulgó en 1977 una ley que estableció el uso de indicadores sociales para medir la actuación empresarial desde la perspectiva social1.

RSO en la actualidad

Hoy la RSO es una suerte de innovación social en las empresas y una nueva forma de regulación

socio-económica que añade valor y mejora la imagen empresarial por lo que debe asumirse de manera plena y transparente. Un eje de esa tendencia es que ella sea del conocimiento de todos los stakeholders2   para involucrarlos; otro eje es relacionarla con el crecimiento económico y el aumento de la competitividad.

En la actualidad el concepto moderno de RS se enmarca en un proceso de toma de conciencia con bases éticas acerca de:

1.- Eliminar las distancias entre estados y empresas  en cuanto a acciones sociales debido a la insuficiencia estatal para resolver urgentes problemas sociales;

2.- nueva conciencia de los dirigentes de organizaciones en cuanto a superar el mero cumplimiento de sus deberes legales;

3.- responder a las expectativas que la sociedad tiene sobre las organizaciones, fundamentalmente las empresas que, de ser satisfechas otorgarían legitimidad a la acción organizacional.

Cuando la RS es realizada por una persona es individual o personal, si se realiza desde una empresa será empresarial (RSE), y si se hace desde una organización será organizacional (RSO) que es justo el calificativo que se expande cada día más desde el año 2010, gracias a la aprobación de la Norma ISO – 26.000. La aprobación de este norma ha sido la decisión más trascendental en materia de RS en lo que va de siglo; era hora de que organizaciones diferentes de las empresariales y los gobiernos mismos, orientaran sus comportamientos ante los problemas sociales.

Para el autor de estas líneas la RSO puede entenderse como:

“La decisión voluntaria de los responsables de una organización que, con valores, principios y códigos, asumen y cumplen compromisos públicos, creíbles y transparentes con sectores de la misma organización y de la sociedad, acompañándolos en la superación de sus problemas sociales y   ambientales,  mediante   acciones que trascienden sus actividades operativas y obligaciones legales”.

La base de sustento de la RSO es el Capital Social, entendido como la capacidad humana de actuar y lograr objetivos gracias a las meras fortalezas humanas; si a esa capacidad humana se sumasen medios económicos y materiales, mejor aún. La óptima expresión del Capital Social es el voluntariado.

04.- Lineamientos estratégicos y RSO

Desarrollar la RSO amerita un mínimo de sentido y acción organizacional; iniciarla ya pone en juego numerosas variables organizacionales pero son los lineamientos estratégicos los que marcan sus pautas por ser definidos por instancias superiores. Sin lineamientos estratégicos cualquier organización solo improvisa; formularlos implica iniciar un proceso de planificación que   obliga a conocer la situación inicial de los problemas y la pretendida al final del lapso establecido.

Para que la RSO adquiera permanencia y trascienda en lo interno organizacional en primer lugar, y luego hacia la sociedad y el ambiente, debe establecerse como objetivo estratégico.  Los lineamientos estratégicos actúan así: 1.- La Misión como lo qué es la organización antes de establecer los  objetivos estratégicos; 2.- La Visión como la imagen futura de la organización luego de desarrollados los objetivos; 3.- Los valores como los rieles que marcan los linderos de la ruta a transitar; 4.- Los principios como síntesis explicativa de los valores, locomotoras que hacen factible que los valores transiten, pueden exponerse bajo la forma, por ejemplo, de un código ético; y 5.- Los objetivos estratégicos como orientadores de los esfuerzos humanos y los recursos, transitando entre los rieles con base en sus indicadores y sus “paradas” o metas, a la velocidad fijada sobre el tiempo establecido apoyados en cronogramas con claras responsabilidades, actividades y tareas.

Quienes formulen los lineamientos, no solo deben conocer la organización sino tener también la capacidad de encaminar lo decidido, acá el Gobierno Empresarial o conjunto de instancias responsables de que lo decidido se cumpla juega papel de importancia. Si esos elementos se plasman en un plan coherente y participativo de gestión, contribuirán a que la organización actúe como un macro equipo con dirección y criterios compartidos.

Definidos los objetivos estratégicos, estos se descompondrán en  funcionales al aplicarlos a las funciones administrativas: Mercadeo, tecnología, producción, capital humano, finanzas y lo administrativo-contable.   Las herramientas   de  apoyo   para  formularlos   son   la   estructura organizacional de la organización apoyada en el organigrama, y los diagnósticos organizacionales al estilo de la Matriz DOFA. Si la RSO fuese asumida como un objetivo estratégico, la totalidad de las funciones administrativas deben ser impregnados por ella.

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