Avanzando desde la Confianza a la Felicidad: a manera de 7 leyes

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José María Gasalla  –  España

Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid. Ingeniero Aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid. Doctorado de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid: Línea de Investigación: Confianza y Equipos. Diplomado en Marketing por la American Marketing Association (A.M.A). Presidente y Fundador del Grupo Desarrollo Organizacional. Director de Talentum. Profesor Titular de DEUSTO Business School. Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y de ESADE Business School. Evaluador del proceso de acreditación de coaches profesionales, senior y ejecutivos de AECOP (Asociación Española de Coaching).Ponente internacional. Consultor/Asesor internacional de organizaciones públicas y privadas. Entre  sus   publicaciones   destacan:   “La   nueva  dirección   de personas” y “Marketing para la formación de Directivos”; “Confianza: La clave del éxito personal y empresarial” y “Quien lidera Confía”;  “Asunto. Confianza y Compromiso”.

Avanzando desde la Confianza a la Felicidad: a manera de 7 leyes

Confucio decía:

“Tres cosas son necesarias para poder gobernar: armas, comida y confianza. Si no se pueden tener las tres, se deben abandonar primero las armas y, en segundo lugar, la comida”.

Todos intuimos, sabemos, decimos que la confianza   es   la   base    de    cualquier interrelación humana, de cualquier relación comercial, de cualquier negociación, de cualquier amistad, de cualquier negocio…  y sin embargo nuestra  primera  reacción  ante  cualquier  nuevo evento   que no   controlamos   suele  ser  la  de desconfiar.

Nacemos confiando pero, poco a poco, nuestros progenitores nos enseñan que para sobrevivir no se puede confiar, hay que protegerse de lo que nos rodea… que no siempre es amor.Y en esta protección, nuestro sistema reptiliano, la parte más antigua de nuestro cerebro, también nos ayuda. Está atenta a los peligros que nos acechan, sienten lo perjudicial  alrededor, está alerta frente a cualquier amenaza.

Y aparecen los miedos como palancas de protección que nos ayudan a seguir adelante.

Y la cultura en la que estamos inmersos todavía insiste más en la existencia de lo negativo, en el pecado, en el mal. Y así vamos acumulando peso en   nuestra  espalda,  nos  vamos  cerrando  a losdemás, vamos siendo expertos en detectar rápidamente los fallos, las equivocaciones, lo malo… eso sí, afuera de nosotros, en los otros.

Porque fundamentalmente nos han enseñado a mirar hacia afuera. Parece que la vida está ahí, el juicio está afuera, el   conocimiento también, la diversión… ¿para qué mirar en nuestro interior?Llevo más de 10 años trabajando el tema de la confianza y me parece cada día más apasionante.

¿Cómo podemos aprovechar nuestros talentos si no confiamos? ¿Cómo podemos conocer a otros seres humanos si no logramos establecer una relación de confianza con ellos? ¿Cómo podemos amar sin confiar? ¿Cómo iremos siendo felices si no confiamos comenzando por uno mismo?.

Mi posición frente a la felicidad es que no es un “output”, es decir una consecuencia de conseguir algo por muy excelso que sea sino que es fundamentalmente un “input” relacionado con nuestra actitud vital que es nuestra máxima y quizás única libertad. Nuestro posicionamiento ante cualquier cosa que nos puedan hacer o nos pueda suceder. Como decía Vicktor Frankl “eso es lo único que nunca me podrán quitar”.

Y, leyendo a diferentes autores, se me ocurrió “parir” una especie de leyes que pudiesen reforzar el significado y aplicación de la Confianza y la Felicidad. En donde más me pude inspirar fueron Lao Tzu, Sun Tzu y Deepak Chopra.

Elegí en este caso a estos autores por aquello de que China y la India están de rabiosa actualidad como países emergentes que están cambiando las coordenadas tradicionales de la economía y comercio internacional.

Las siete leyes son:

  1. La fuente de toda creación es la conciencia
  1. La energía que fluye a través del intercambio
  1. La causalidad es múltiple y compleja
  1. Alineación de pensamientos,  palabras  y acciones
  1. Potenciación de atención e intención
  1. La importancia de las expectativas del otro
  1. El propósito en la vida de cada uno

Cada una de estas leyes está asentada en tres parámetros explicativos que iremos presentando así como reforzaremos su entendimiento a través de tres preguntas al hilo de cada ley.

Ley 1. La fuente de toda creación es la conciencia

El silencio

En un mundo de ruidos en el que a veces incluso tendemos a sumergirnos, puede ser interesante el transitoriamente salirnos de ellos, sentir el silencio, dialogar internamente. La sensación de un reencuentro con uno mismo es gratificante aunque pueda, en ocasiones, ser dolorosa… y eso es difícil hacerlo en medio de multiestímulos sonoros que nos aturden.

La quietud

Suelo comentar en mis conferencias que al contrario que en la última década del siglo pasado se hablaba intensamente de “calidad”, ahora ya no es así cuando participas en un congreso de Management a nivel internacional. Ahora se habla preferentemente de “velocidad” (hay    que    hacerlo    más    rápido    que    los competidores”). Y el mensaje no se suele redondear diciendo   “con la máxima calidad”. Parece que se supone (como el valor en la antigua mili), cosa que estamos experimentando ciudadanos y clientes, que no es cierto. ¡Qué difícil se hace ser consciente de uno mismo, de la actividad propia y del otro cuando vamos a gran velocidad!. Generalmente metemos el automático y todo se diluye alrededor… antes de llegar ya estamos saliendo.

El presente

El pasado es historia; el futuro es un misterio y, sin embargo, este momento es un don, el don de la vida. Por eso se le llama presente. Es un regalo que con frecuencia no sabemos aprovechar al no ser ni siquiera conscientes de lo que significa. Lo curioso es que suele hacerse muy presente cuando nuestra salud flaquea o tenemos dolores físicos. En esos momentos toda nuestra conciencia se centra en el dolor,  lo demás apenas importa.

Pero cada presente está ligado a cada persona que es la que lo va a vivir y eso sólo se podrá hacer a partir de descubrir nuestra naturaleza esencial, de saber quién realmente somos (para saber eso necesitamos toda nuestra vida). Con frecuencia nos despistamos y prestamos poca atención al concepto que tenemos de nosotros mismos y nos dejamos llenar de las opiniones, críticas o sandeces de otros que no nos quieren bien.

El pasado y el futuro atenazan en el recuerdo y en la expectativa y hay personas que han dejado de vivir por estar cristalizadas en el pasado o volatilizadas en el futuro.

La  anticipación  como  la memoria  es  un  hecho presente. Y cuando hablamos de vivir el presente no hablamos de “quemar el momento” o de “atropellar la vida a cada instante”. Se trata de vivir desde nuestra consciencia del hoy sabiendo por supuesto que existirá un mañana que a nivel operativo es interesante planificar.

Preguntémonos:

¿Somos conscientes de que en ocasiones vamos acelerados y ni siquiera nos percibimos de ello?

¿Nos hemos parado alguna vez a dialogar con nuestro yo interior?

¿En qué grado nos conocemos y nos respetamos?

Ley 2. La energía que fluye a través del intercambio

Dar para recibir

Y ni siquiera hay que esperar recibir del otro, sino de la propia acción del dar se recibe una satisfacción interna cuando lo haces pensando en el legítimo otro, cuando lo haces desde el amor.Todos tenemos bienes para dar a los demás. En alguna ocasión me he encontrado con alguna persona que me ha dicho: “pero José María, ¿qué puedo dar yo si no tengo nada que dar?”. Y seguramente esas personas hablaban desde el desconocimiento de ellos mismos. Cada ser es casi infinito en su capacidad para dar. Pero a algunos les preocupa que al dar queden más pobres. Esos suelen ser los “pobres de espíritu”.

En cualquier caso suelo comentar aquello de que si no puedes o quieres dar otra cosa, regala una sonrisa ya que con ella vas a enriquecer a aquél que la reciba sin empobrecerte tú.

Generosidad y agradecimiento

Con frecuencia he observado que aparecen juntas tanto en el darse como en la ausencia de ambas. Siempre me han llamado la atención aquéllas personas que van por la vida exigiendo sus derechos, dando por sentado que los demás les tienen que dar, alimentar, enseñar o incluso pagar todos sus cafés. Y no se trata de niños sino de adultos que quizás siguen siendo niños en su inmadurez o caraduras que también los hay. Y eso sucede en todos los sistemas sociales comenzando por el más simple: la pareja. ¡Qué fácil y a la vez frívolo es olvidar que al igual que derechos también tenemos obligaciones!

“De mal nacido es no ser agradecido” solía decir mi padre. Parece como al reconocer que el otro te ha aportado algo que tú no tenías, te situases en posición de inferioridad frente a él y nada más contrario que ello. Al agradecer tú también estás dando,  con  lo  cual  el  intercambio  se equilibra.

¡Qué malo es el orgullo! Conozco personas con un gran  fondo  y una  gran  belleza de alma que al progresar muy rápidamente en una organización, se olvidan de lo que son, dejan de ser conscientes de su propio ser y se identifican de tal manera con el puesto, que se convierten en pura máscara. Dan verdadera lástima.

Y es que todos estamos en el mismo barco de la vida aunque  unos  vayamos  más  acomodados  y otros menos. Pero nos necesitamos todos. El que quiera hacer su carrera sólo pensando en él lo va a tener cada vez más difícil. Tendríamos que aprender a ser cómplices unos de otros y cada uno aportar lo que pueda. Y eso a nivel pareja, familia, empresa, país o el mundo. Me parece escandaloso seguir hablando del primer y del tercer mundo cuando la realidad cada vez más palpable (y si no véase el fenómeno del cambio climático) es que somos un único mundo cada vez inmerso en una mayor interdependencia para bien o para mal.

Compromiso y autorresponsabilidad

Lo que es, es y lo que no, seguramente es jugar, que por cierto también está bien pero no es lo mismo.Compromiso y autorresponsabilidad

Si uno participa de un sistema o lo hace desde el compromiso o seguramente si así no es la energía que está poniendo en él tiende al mínimo. Y algo parecido sucede con la autorresponsabilidad. El estar esperando a que otro diga lo que hay que hacer, cómo, cuándo y de qué manera, parece como si depositase la responsabilidad en el otro y uno se autoconformase con permanecer en  una posición de dependencia, es decir, de “mandado”.

Si es cierto que no merece la pena comprometerse con todo tipo de personas u organizaciones. Al comprometerse uno arriesga y concentra su energía

en ese compromiso. No todas las empresas se merecen tener personas comprometidas.

Preguntémonos:

¿Solemos agradecer lo que recibimos de los demás de una u otra forma?

¿Cómo somos de generosos con los demás?

¿Qué nivel de compromiso tenemos en nuestro trabajo y con nuestros seres queridos?

Ley 3. La causalidad es múltiple y compleja

En una realidad que tenemos que vivir que se nos aparece cada vez más compleja, dinámica e incierta, no podemos ir con sofisticaciones. Confundimos realidades con soluciones. Podríamos decir que lo sofisticado va a lo complicado y lo sencillo a lo complejo. Nada hay más que fijarnos en nuestro propio organismo, ejemplo de complejidad como ninguno. Y sin embargo para que funcione adecuadamente sólo hay que tratarle con sencillez y cuidado, alimentándolo, dándole las horas de sueño mínimas, respetando sus señales… Es aparentemente sencillo y sin embargo con frecuencia no lo sabemos hacer o no lo queremos hacer. Cada uno sabrá porqué.Lo sencillo para gestionar lo complejo

Si nos saliésemos de nosotros mismos como observadores de nuestro propio yo, descubriríamos una complejidad armoniosa difícil de igualar… diría imposible. A veces ni somos conscientes de esa maravilla… hasta que se rompe.

La claridad produce acercamientos

Desde la verdad nos acercamos, nos hacemos comunidad. Las organizaciones tradicionales han sido  obscurantistas  y  limitadoras  de  libertades.

¿Cómo se puede ejercer la libertad si no se posee información? ¿Con qué se puede actuar? Se trataba de hacer lo señalado por la norma o lo mandado por la jerarquía. No había que saber más.

Al hacerse la realidad más compleja, ésta está sometida a más grados de libertad, intervienen más agentes y entre todos se va resolviendo. Esto exige más claridad, conocer todas las reglas del juego y tener atribuciones para jugar el papel que corresponda.

La obscuridad es al miedo como la claridad a la confianza. El camino es transitar del miedo a la confianza.

No estamos solos

¿Cómo puedo ayudar a los demás? ¿En qué pueden necesitarme? Sustituirían al… ¿y qué gano yo con eso? ¿Para qué me necesitas?No estamos solos

Hay personas que tienen verdaderas dificultades de ver al otro, de percibir que existen otros compañeros, que no se trata de una empresa unipersonal… que aunque así fuese tendría clientes, proveedores…

En ocasiones, lo que ocurre es que no se quiere que los demás me vean… no vaya a ser que descubran mis incapacidades. Y así suele encontrarse en ciertas organizaciones pequeñas fortalezas en las que no se sabe muy bien qué es lo que pasa. Esos suelen ser los Peters. Acordaros del Principio de Peter: “todo ejecutivo va subiendo en la pirámide hasta llegar a su nivel de incompetencia”

Ley 4. Alineación de pensamientos, palabras y acciones

El esfuerzo mínimo mental se produce cuando existe una coherencia e incluso armonía entre lo que se piensa, se dice y se hace. De esta forma surge el fluir. No se trata de ir forzando realidades, sino más bien de ir posibilitando dichas realidades a partir de señalar un foco coherente desde los valores de cada uno.Esfuerzo mínimo, resultados máximos

Cuando sentimos que no podemos dar más de sí, que no podemos esforzarnos más y que sin embargo las cosas no salen, seguramente el tema

fundamental no está en seguir empujando en la misma forma. Habrá que reiniciar de otra manera.

La aceptación implica respeto y aunque parece que estamos hablando de cosas fáciles de cumplir, no es extraño encontrar personas que se quejan de falta de respeto por otras a veces superiores en jerarquía a veces propios compañeros. Somos personas con el derecho fundamental de ser respetadas como tales y por eso no me gusta y no concuerdo con la utilización de la denominación de “recursos humanos” cuando se trata de personas. Quizás en el futuro cuando los robots puedan sustituir muchas de las actividades que desarrollan hoy en día las personas, entonces, quizás se les podría llamar “recursos como humanos”.Aceptación del otro, corresponsabilidad

Autoconfianza versus miedos

El origen de la autoconfianza casi siempre está en la autoestima y eso es algo que se va consiguiendo desde pequeñito por la cantidad y calidad de los estímulos y refuerzos que vamos recibiendo. En nuestra cultura con un componente “judeocristiano” muy fuerte en el que abunda lo punitivo  más  que lo  reforzador, con  frecuencia encontramos personas que no se creen que valen, con lo que, al final, en definitiva, dejan de valer.

Por otra parte, se hace difícil confiar en una persona que tiene baja autoconfianza pues seguramente esa persona estará llena de dudas y sobretodo de miedos que le harán actuar de forma extraña, irregular o incierta.

Preguntémonos:

¿Cuáles son mis miedos para asumir nuevas responsabilidades?

¿Me cuestiono de tiempo en tiempo la forma de hacer en mis actividades del día a día?

¿Cómo  puedo  incrementar la  autoconfianza del otro? ¿Y la mía propia?

Ley 5. Potenciación de atención e intención

 La atención carga de energía, la intención transforma

El futuro se crea a través de la intención y, como antecedente de la misma, está la atención, la cual se encuentra en el presente. Las dos son imprescindibles teniendo en cuenta que el verdadero poder que está detrás del deseo es la propia intención.

La atención no es un lugar común. Tenemos que saber qué es lo que merece nuestra atención. Aprender a discriminar, a priorizar y después a través de la intención actuar en consecuencia.

La atención nos hace estar alertas, estar con el mínimo nivel de estrés necesario para movilizar neuronas en pos de una actividad.

La energía fluye a partir de la atención y a través de la intención.

Asesoramiento como atención e intención

La  venta  en  los  últimos  veinte años  se ha ido transformando en muchos sectores, en asesoramiento. Y para asesorar adecuadamente tenemos que actuar desde la atención que nos posibilite descubrir las verdaderas necesidades, deseos e inquietudes de nuestro cliente que, seguramente, no coincidirán con las por él explicitadas.

Nuestra intención se dirige hacia la búsqueda de ventajas y beneficios para el cliente, al comprar nuestros productos o servicio.

La intención y la actitud vital

¿Cómo nos enfrentamos al mundo cada uno de nosotros? Seguramente, desde diferentes posiciones existenciales y actitudes vitales. Unos verán que la realidad suya y la que le rodea son realidades positivas, que si hay que realizar un esfuerzo es parte de la propia vida y otras, por el contrario pueden ver todo medio vacío, negro… todo cuesta arriba… además todas las desgracias le suceden a él… ¡vaya por Dios!

Hay personas que quieren ver la luz y la ven y otras que lo quieren ver todo negro y así lo ven.

¿Os acordáis de la gata Flora? Preguntémonos:

¿Somos conscientes de lo que pueden molestar algunas palabras nuestras dependiendo de la intención?

Tenemos claro a qué le tenemos que prestar máxima atención? ¿Y lo hacemos así?

Como asesores ¿qué hacemos más: hablar, preguntar o escuchar?

Ley 6. La importancia de las expectativas del otro 

El cumplimiento de lo acordado

A mí mi padre me enseñó a lo que él llamaba ser formal es decir cumplir con lo acordado. Si se iba a una visita se estaba cinco minutos antes de la hora de la cita. Si se había acordado presentar un trabajo tal día, era ese día, no un día más tarde.

Lo curioso del tema es que hay personas que siempre encuentran razones (sólo suyas), es decir justificaciones, para no cumplir. Yo tengo un amigo que cuando quedo con él inexorablemente llega tarde… y encima tengo que aliviarle pues viene corriendo…

Es fácil que en algunas personas la confianza “se desenchufe” a la segunda o tercera promesa o acuerdo, no cumplido. El otro yo que nos marca desafíos

Cada uno de nosotros tiene varios yo. Uno más diligente, otro más perezoso, uno más activo, otro más pasivo… Cuando observamos que nos enganchamos a nuestra zona de confort, que nos dejamos llevar por la inercia, quizás sea hora de despertar a nuestro otro yo el proactivo, el inconformista, el que abre camino.

Es como aquellas Teoría X y Teoría Y de Mc Gregor. Siguiendo la X, el hombre (la persona) es vago, indolente y perezoso pero al seguir la Y, el hombre es proactivo, creativo, autorresponsable… La persona que es más persona se encamina por la Y.

Mi seguridad viene de dentro de mí

Al igual que el sentimiento de felicidad, la seguridad se siente, no es cuestión de tenerla en base a lo que rodea a uno. La seguridad extrínseca, aquélla que puede aportar una empresa o cualquier sistema social, cada vez es más limitada. Ninguna empresa puede ofrecer seguridad por siempre, al igual que nadie asegura un matrimonio “hasta que la muerte nos separe” por mucho que se invoque. De ahí la necesidad de trabajar el proceso, sea de trabajo, familiar, de amistad o de cualquier índole, en el día a día. Nuevamente aparece la conciencia como herramienta de trabajo personal.

Cuestionémonos

Cuando prometo algo, ¿siempre lo cumplo?

¿Qué nos gustaría cambiar en nosotros que no lo logro? ¿Por qué?

¿Cómo siento mi inseguridad? ¿En qué lo noto?

Ley 7. El propósito en la vida de cada uno

El descubrir nuestros talentos

Realmente, ¿me he parado a reflexionar seriamente en qué puedo ser bueno/a y que todavía no he probado? No es raro sentirse llevado por la inercia, la costumbre, la comodidad y no darse cuenta que podríamos valer para hacer otras cosas. ¿En dónde están mis miedos, mis inseguridades para probar algo diferente?

Justificaciones para seguir igual hay muchas,  a cada cual más convincente. Llama a tu otro yo, el más arriesgado, el que sabe que hay más por descubrir.

La valentía consiste en ampliar nuestros límites y demostrarse a sí mismo que se puede. Busquemos pues, a nuestra sombra, que es como nuestro opuesto inconsciente. No te resistas a ella.

Pasión por lo que se hace

La pasión es propia de cada uno. Es un diferencial conseguido desde un proceso de integración con el sentido de lo que se hace. La pasión no trabaja en el vacío; es como un (saber + querer) sentir lo que se hace, no por uno mismo, sino por la aportación a los demás.

La pasión surge del flujo energético concentrado en lo que se hace. Todos podemos poner pasión por muy fríos que aparentemos ser. La energía está ahí. Lo que hay que hacer, es movilizarla y focalizarla.

¿Qué me gustaría que dijeran de mí?

Es importante esta pregunta para finalizar, ya que seguramente alrededor de ella está lo que cada uno valora más de sí mismo o lo que le gustaría que fuese así. Es tu enganche interior, lo que te hace sentir bien, quizás eso que algunos llaman felicidad. En la mayoría de los casos será algo que haces o puedes hacer por los demás. Para ello hay que ser consciente de los otros y en esa conciencia comienza el camino del amor.

Preguntémonos:

¿Qué es lo que valoro más en mí?

¿Coincide con lo que los demás más valoran? ¿Se lo he preguntado?

¿Cuál sería mi epitafio preferido? ¿Te atreves a pedírselo a alguien o a dejarlo escrito?

En definitiva, todo lo sabemos. No hace falta saber más, hace falta hacer más lo que ya sabemos.

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