Sobre el Liderazgo Estratégico

edEduardo Dalmasso ARGENTINA

Doctor en Ciencia Política. Centro de Estudios Avanzados de la Universidad nacional de Córdoba. Estudios de pos Grado en la Universidad de Chile. Maestría  en Ciencias Administrativas y en economía sobre Desarrollo Económico y Teoría Monetaria.Fue Presidente Internacional de la Sociedad Latino Americana de Estrategia. (SLADE) .Autor de 6 libros sobre temas de Administración- Economía  y Ciencias Sociales.  Su último libro. Liderarse para Liderar. (2012) Editorial Comunicarte. Córdoba, Argentina.  Autor de más de 100 artículos y ponencias en congresos internacionales.

Profesor de Grado y de Pos Grado en la UNC y profesor invitado de universidades de su país Argentina  y del extranjero.Ha sido Director de Empresas Internacionales. Consultor en temas de negociación, alineamiento estratégico y desarrollo de las condiciones de líderes.

“Las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. (Charles Darwin – El origen de las especies. Cap. V)

¿Qué esperamos de un líder estratégico?

Todo líder estratégico debiera estar compenetrado de su misión y de una actitud de servicio que propenda al crecimiento de sus seguidores, cuando no es así, podemos hablar de influencia, podemos hablar inclusive de capacidad de mando, pero no de liderazgo virtuoso.

Este factor que muchas veces en los innumerables escritos  sobre  liderazgo  se  suele  ignorar, constituye el abc de la generación de los modelos mentales  apropiados  para    poder  arribar  a  las diferentes metas dentro de un mundo complejo.

Aspectos claves en el desarrollo de la capacidad de guiar del Líder Estratégico:

“Nuestra creencia en la omnipotencia de la razón  es  otra  forma de irracionalidad”

La estrategia debe ser entendida como el arte de “lidiar con la incertidumbre”, lo cual tiene mucho sentido, puesto que cada acción que emprendemos en la vida está acompañada de un cierto grado de azar.

Cuando planificamos asumiendo el futuro como algo cierto, estamos asumiendo que tenemos control sobre todas y cada una de las variables que lo afectan, lo que es completamente irracional y utópico. Al aceptar e incorporar la incertidumbre en las decisiones que tomamos y en los planes que diseñamos, estamos menos expuestos a las consecuencias negativas que el azar le añade al futuro. Es cierto que no podemos eliminar en un 100% la incertidumbre, pero por lo menos seremoscapaces de prever mejores escenarios posibles y establecer estrategias alternas para cada uno. ¡No es pesimismo radical ni optimismo ingenuo, es realismo!.

Esta incorporación de la incertidumbre en la toma de  decisiones,  demanda  modelos  mentales flexibles  de   pensamiento  lateral,  capaces   de “navegar” en las olas de lo incierto y llegar al destino final sin naufragar en el intento. El estratega debe, por lo tanto, tener inteligencia estratégica, entendida ésta, como la capacidad quedesarrolla para evaluar dentro de un proceso de enriquecimiento, las variables críticas y la previsión de escenarios, con el objetivo de reducir el grado de incertidumbre. O dicho de otro modo: La estrategia se efectiviza a partir del dominio del campo, la necesaria actitud inquisitiva, la claridad de la visión que se sostenga,   y el ejercicio del liderazgo, dado que sin liderazgo la estrategia se transforma en un concepto vacío. Su liderazgo, es lo que permite alinear y entusiasmar al conjunto de sus seguidores, quienes harán suya la visión y la enriquecerán.

Lo interesante es darnos cuenta que al ser diferente cada líder de otro, en realidad lo que define los cursos de acción es el estratega y no la estrategia, ya que esta depende de la  visión y características para la acción de quien la define. F:( modelos mentales, ejercicio de la inteligencia, ideología, cultura).

El líder estratégico debe entonces aprender a “pensar estratégicamente”. Pero, ¿qué significa pensar estratégicamente? De nuevo: Pensar estratégicamente significa aprender a “leer” el mundo en el que nos insertamos, aceptar que no existe tal cosa como la certidumbre absoluta de un hecho futuro y que de hecho,  todos los planes que realizamos basándonos en supuestos, están cargados de nuestra forma de mirar el mundo. Vale decir, de nuestros modelos mentales e ideología. Aceptar este hecho, e incorporarlo en nuestras decisiones, cuestionando siempre aquello que creemos cierto, nos dará una visión más real del mundo y nos permitirá establecer escenarios más probables gracias también a la capacidad de recoger y discernir sobre los aportes de los colaboradores.

Este cuestionamiento constante o búsqueda del error, nos permite ser nuestro propio crítico  y nos aleja de la posibilidad de confiarnos de haber alcanzado el éxito absoluto, nos permite además, buscar más allá de la información que poseemos y esto nos posibilitará evitar el crecimiento del error. Cuestionarnos es lo que nos permite movernos del camino del fracaso al camino correcto.

Este concepto de cuestionamiento, nos alienta a estar en constante evaluación del entorno, atentos a cambios en el ambiente y en constante movimiento e interconexión con el exterior (inteligencia ambiental), recordando que es imposible prescindir del mundo y de las variables que nos afectan: tecnología, macroeconomía, comportamiento social, mercado, etc. Vale decir el ejercicio de previsión de los escenarios posibles, y la precisión en la definición de las variables críticas, ponen al líder en situación de rediseñar cursos de acción, por cierto sin garantías de éxito.

   “ L as decisiones complejas caminan  solas”

El mundo es un lugar complejo. Esta es una premisa clave a la hora de aprender a utilizar el pensamiento crítico. La palabra complejidad se relaciona muchas veces con dificultad, pero personalmente prefiero separarla de este concepto y acercarla a la noción de la dependencia con numerosas variables, algunas de las cuales son incontrolables, es decir, la complejidad del mundo le añade incertidumbre a la predicción de eventos futuros.   Nos tenemos o nos movemos con modelos, sin duda para poder avanzar, pero el modelo recordemos no es la realidad.

Desde el momento en que tomamos una decisión, que involucra la revisión de variables críticas, en ella empiezan a actuar factores que pudimos o no tener en cuenta, dado la imperfección humana, y es sabio  siempre  tener  esto  presente,  para anticiparnos o prepararnos para escenarios alternos. Al simplificar el entorno y creer que el futuro es tal y como lo suponemos, nos negamos a ver la mejor versión de la realidad que nuestra mente nos posibilita y entonces es como si viviéramos en un universo paralelo e irreal.

De hecho, el problema de la complejidad, se torna crucial cuando el efecto de nuestras decisiones son de largo plazo o cuando los factores humanos involucrados  son  numerosos.  Qué decir  cuando ambos son parte del trasfondo de nuestra decisiones. Decimos que las decisiones caminan solas porque una vez tomadas dentro de marcos complejos, éstas producen efectos que normalmente escapan al modelo que les da origen. De ello que el enriquecimiento de la perspectiva es vital, y esto tiene mucho que ver con el estilo de liderazgo y la permanente atención sobre los efectos de carácter sutil.

El tema está, en la capacidad de discernir sobre la información adecuada para la toma de decisiones, dado que si la misma es la correcta, esto permitirá no sólo evaluar los riesgos, sino también vislumbrar  las  oportunidades  del  futuro.  Desde este punto de vista, la capacidad de conducción está primordialmente ligada a la capacidad de procesar la información adecuada, a sabiendas que nunca contamos con toda la información necesaria. De hecho es imposible predecir el futuro a través de un modelo estratégico, matemático, estadístico u organizacional, sólo podemos trabajar con escenarios posibles, y eso ”posibles”.

No se trata tampoco de restarle mérito a la planificación formal como la conocemos, sino de agregarle elementos que no pueden ser dejados de lado a fin de hacer del proceso de formulación estratégica lo más real posible para que de este modo la visión pueda ser alcanzada.

Estrategas y Líderes

Muchas veces, sostenemos nuestras ideas de estrategia a partir de modelos ya formulados, sin embargo en nuestra opinión lo verdaderamente relevante es el rol del líder estratégico,  dado que cada líder le da su impronta personal al proyecto o desafío que tiene por delante. Esto es fácil de darse cuenta, sólo leyendo las distintas formas de conducir y la obtención de resultados diversos ante desafíos que presenta la misma organización. ¿Por qué? Porqué ubicarse como estratega significa aprender a pensar como tal. O sea, con firmeza y desarrollo  permanente del  espíritu  crítico  y del conocimiento, dado que los modelos formales de estrategia, están disponibles bajo ciertas hipótesis que nunca se corresponderán con la realidad concreta. Peor, cuando alguien pretende liderar estratégicamente imitando el espíritu de un tercero a partir de una historia personal diferente. Vamos al punto:

Tres preguntas clásicas a las que se enfrenta el líder estratégico:

¿Cómo avanzar?

¿Hacia dónde hacerlo?

¿Cuánto avanzar?

Estas preguntas se encuadran dentro de un problema de solución incierta. (Cuasi estructurado), dado que no son enumerables todas las variables relevantes y tampoco  son finitas las posibilidades futuras,   a más que no se podrá precisar todas las relaciones entre variables.

Lo anterior, no tiene una respuesta de manual, sino que es resultado de la creatividad y dominio de campo del líder, de ello las condiciones de éste como fundamentales para lograr alcanzar los objetivos, dentro de realidades cada vez más complejas.

En éste punto volvemos a señalar la relevancia del liderazgo para el despliegue de una estrategia. ¿Por qué? Porque el líder es quien  asume la voluntad política si la viabilidad del objetivo ya fue evaluada, o   la creación de la voluntad y la viabilidad en el horizonte del tiempo del plan, si hoy éstas no existen.

El liderazgo posibilita que la estrategia sea correctamente   transmitida   y   asumida   por   la organización, y de esta forma se asegura que pueda ser implementada con éxito. Por eso hacemos énfasis en que “la estrategia es el arte del líder”. Supone una forma imaginativa de formular objetivos y una manera de solucionar las dificultades que las circunstancias y otros jugadores  presenten, para alcanzarlos. Es obvio, que detrás de los objetivos y metas, o de las tácticas para enfrentar y superar situaciones, el enfoque central deriva de la cosmovisión que el líder ha generado para sí y para el conjunto. Por cierto el líder puede y debiera  hacer uso de la capacidad estratégica de sus seguidores, pero el único que puede desarrollarla en la medida que la hace suya, es él.

El es que persuade y orienta los caminos que pueden conducir al objetivo a partir de su apreciación del funcionamiento de su entorno, de la naturaleza de su organización, dando de esa forma respuestas a las tres preguntas claves enunciadas. Obvio que el atributo esencial   del líder estratégico,   que nutre a su gente, es su humildad,   cuando ésta no existe la soberbia es muy probable lo conduzca al fracaso, dado que cuando ésta no existe hay una alta probabilidad de perder el necesario enriquecimiento estratégico.

 Planificación vs. Futurización

No son conceptos incompatibles, sencillamente tienen una visión diferente del futuro. El primero es útil cuando tenemos seguridad  y control del comportamiento de las variables consideradas para el diseño de las actividades, mientras que el segundo adopta la complejidad e incertidumbre del mundo y se atreve a “navegar” en ese entorno, adaptándose  constantemente  a  los acontecimientos.

Es posible entonces tener una visión a largo plazo, y contemplar planes de acción a corto y mediano plazo para alcanzar este objetivo, planes que están expuestos a cambios sobre la marcha cuando el proceso  de  futurización,  dados  los  eventos  que ocurren, demande modificaciones. No debiéramos caer en el error, de pensar y asumir que la planificación formal es la llave maestra para la administración, porque en ese caso nos cerramos al mundo y estamos ciegos a los eventos que puedan modificar nuestro entorno y futuro inmediatos. Sí, es importante para el líder estratégico dominar el corto plazo y las medidas de detalle necesarios para transitarlos, sin dejar de tener una visión claro de cómo concretar la visión a la que aspira en el largo plazo. Esta relación es dialéctica y necesariamente de doble vía!!

Modelo estratégico exitoso

Como dijimos anteriormente, un buen estratega está en la búsqueda constante del error, se cuestiona para prepararse para eventos adversos, enriquece su “mirada inteligente” de la realidad, adoptando una conciencia crítica necesaria para dominar  las variables relevantes, que intervienen en cada proceso dada la complejidad del mundo en el que se desenvuelve, conoce profundamente la organización, su visión y valores,   enmarcando todas sus acciones dentro de estos conceptos y emplea su intuición como elemento decisor en los casos en los que la información no es concluyente. Todos estos elementos, si bien no aseguran el éxito, posibilitan una mejor disposición a la hora de formular estrategias.

El rumbo y no los posibles cursos de acción dentro del juego estratégico, partirá siempre de la evaluación de fuerzas propias y de los riesgos del contexto. (Otros jugadores, cambios tecnológicos, cambios macroeconómicos, cambios legales, culturales, etc.) .   Esa evaluación define las ventajas necesarias y los cursos de acción que se consideran favorables, y esto exige estar atento no sólo a los cambios, sino lo más difícill,  mantener la coherencia de los fundamentos de la existencia de la organización o proyecto que se trate: Visión, Misión y Valores. ¿Por qué?? Porque cuando este alineamiento se pierde, las posibilidades de fracasar aumentan exponencialmente. ¿Por qué?

Porque no sólo perdemos identidad, sino que corremos el riesgo de perder el rumbo a contrapelo del significado de los cimientos,   con los cuáles venimos construyendo el proyecto. Cuando ocurre esa situación, significa que el líder ha perdido sus cualidades esenciales. Por eso la importancia de comprender  que no  existe  un  modelo  exitoso prefabricado, por el contrario siempre habrá que crearlo y recrearlo, sin perder el foco que origina las  decisiones  fundamentales. Y  si  cambiamos elfoco? Entonces significa que hemos cambiado de proyecto. Recomienza la historia y podría significar una decisión trascendental, de un líder excepcional!!

No obstante, no se nos debiera escapar   que   la capacidad de guiar en el camino del futuro,  es lo que lo distingue al buen líder del resto. Uno puede ser un eximio violinista, pero no tener la capacidad de motivar al conjunto de ejecutantes de una orquesta para poder llevarlos a una perfección continua   e “in crecendo”.   Esa capacidad,     es propia del conocimiento, experticia, capacidad de motivación   y fundamentalmente la pasión que pone el líder para alcanzar lo que se propone. De esto que se puede decir, que un buen pensador  de estrategias, puede no ser un buen líder, mientras que en el mundo de las organizaciones, todo buen líder es de hecho un muy buen estratega.

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